El alga invasora que amenaza el Estrecho de Gibraltar

El alga invasora que amenaza el Estrecho de Gibraltar

Una gruesa alfombra marrón ha cubierto este verano las playas del norte de Ceuta. Son los restos que las olas devuelven del alga parda Dictyota pinnatifida, de la que ya se han retirado más de 5.000 toneladas de la costa. Es el aspecto más visible, pero no el que más preocupa, de un problema que comenzó el pasado otoño. Basta meter la cabeza en el agua para descubrir que esta especie ha hecho suyo buena parte del fondo marino del Estrecho. Por qué ha sucedido y cuáles son sus consecuencias son las preguntas que un grupo de científicos españoles trata de responder.

“Las repercusiones ecológicas son de calado, pues ha transformado el paisaje de los fondos marinos ceutíes desde Punta Almina hasta Benzú y posiblemente continúe su crecimiento hacia zonas atlánticas cercanas; las dos orillas del Estrecho de Gibraltar han quedado afectadas“, cuenta a este diario Óscar Ocaña, director del Museo del Mar de Ceuta, la entidad que dio la voz de alarma como resultado de sus labores rutinarias de vigilancia ambiental. La situación no sólo incomoda a los bañistas: también está afectando a la industria local. “Estos mismos problemas existen en la otra orilla del Estrecho y los pescadores de La Línea de la Concepción no han dejado de quejarse de esta situación por la interferencia de las algas con los artes de pesca y en especial con las redes”, relata este investigador.

Dictyota pinnatifida ha desplazado a otras especies de algas entre 10 y 40 metros de profundidad. “Se puede intuir fácilmente que pueden existir pérdidas significativas de diversidad a otros niveles microscópicos y menos evidentes de los hábitats”, cuenta Ocaña. También algunos invertebrados como las gorgonias podrían verse “asfixiados al quedar atrapados entre la maraña de algas”, añade. En la misma línea se expresa Enrique Ballesteros, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC): “La repercusión a nivel ecosistémico de esta especie en concreto es todavía desconocida pero muy probablemente es nociva para las especies nativas pues las desplaza competitivamente”.

Su origen es tropical

Dictyota pinnatifida se distribuye habitualmente por el trópico atlántico americano, desde Brasil hasta Panamá. Cómo llegó a España es una incógnita, pero se especula con la posibilidad de que haya alcanzando nuestro país adherida al casco de los barcos que cruzan el océano. “La especie puede haber llegado a la zona bien como ejemplares adultos o bien como estructuras reproductoras -esporas, zigotos- y haber encontrado las condiciones adecuadas para prosperar”, dice Ballesteros.

Tampoco se sabe qué evento particular desencadenó esta proliferación descontrolada, aunque la experiencia ofrece algunas pistas. “En otros lugares esta situación está relacionada con el calentamiento de los mares. Eso hace que las algas puedan crecer en nuevos ambientes donde no tienen enemigos”, señala Julio Afonso, catedrático de Botánica marina de la Universidad de La Laguna. Un crecimiento que, durante los primeros meses, es frenético. “Las especies que actúan como invasoras actúan masivamente al principio y asustan, pero con frecuencia esa multiplicación se frena pasado un tiempo”, señala.

Así sucedió en Mónaco en la década de los 90, cuando el alga verde Caulerpa taxifolia afectó a buena parte del Mediterráneo occidental tras el vertido fortuito de un acuario del Centro Oceanográfico de ese país. “Allí las anclas de los barcos servían como mecanismo de dispersión”, recuerda Afonso, que indica que todavía hoy sobreviven algunas poblaciones importantes. Algo similar podría suceder en el futuro en aguas del Estrecho, según explica Ballesteros: “Algunas especies llegan para quedarse y modifican de forma irremediable los ecosistemas pero otras pueden llegar a sufrir regresiones importantes y, sin llegar a desaparecer, convertirse simplemente en especies introducidas pero sin carácter invasor”.

En busca de su perfil genético

En un primer momento se creía que la culpable del cambio de aspecto de la costa ceutí era Dictyota dichotoma. “Pero a partir de los contactos con otros colegas expertos en algas, como Enrique Ballesteros y Julio Afonso, empezamos a albergar la posibilidad de que podría tratarse de una especie diferente: Dictyota pinnatifida“, explica Ocaña. Por ahora sólo se cuenta con la confirmación morfológica, aunque lo ideal sería tener también el perfil molecular de este tipo de alga. En la actualidad se lleva a cabo el estudio de su perfil genético, una información que permitirá entender por qué estas algas proliferan tan rápido y por qué son tan agresivas con otras especies.

Ese trabajo también hará más fácil su identificación sobre el terreno, ya que Dictyota pinnatifida apenas varía de aspecto a lo largo de su ciclo vital y puede confundirse con la especie que habita de manera natural las costas mediterráneas y atlánticas europeas. Por ese motivo, Ocaña es partidario de “plantear un monitoreo específico para esta especie y contar con el respaldo económico tanto del Ayuntamiento de Ceuta como del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y sus estrategias marinas de conservación”. El objetivo, argumenta este experto, es aprender del alga y su expansión “para saber a qué nos estamos enfrentando y cómo se podrían llegar a minimizar sus efectos en los fondos”. De momento, la costa de Ceuta tendrá que convivir con este nuevo habitante.

FUENTE: EL MUNDO

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