Luces y sombras de la ciencia española en el marco internacional

Instalaciones del Institut de Bioingenyeria de Catalunya. ANTONIO MORENO

Los investigadores científicos, como indican los estudios de opinión, son uno de los grupos profesionales más valorados por los españoles. La sociedad percibe que su actividad es la base de los continuos avances en medicina, comunicaciones, ingeniería, alimentación, biología, matemáticas, ecología, ciencias sociales y en todas las disciplinas que permiten el desarrollo de los países y una mayor esperanza de vida. De hecho, existe una relación evidente entre el número de investigadores de un país y su nivel de vida.

Recientemente se ha publicado por primera vez un ranking mundial de investigadores de élite, The research elite: 2015 worlds most highly cited researchers, elaborado a partir del impacto en la comunidad internacional de los resultados publicados por los nueve millones de investigadores que actualmente hay en el mundo trabajando en universidades y centros de investigación. Son más de dos millones de artículos por año, recogidos en la más prestigiosa y completa base de datos científicos (WOS, Web of Science, Thomson & Reuters).

Seleccionando los autores cuyas publicaciones han tenido más repercusión internacional, el número de nueve millones de investigadores queda reducido a 120.000, que son los investigadores incluidos en una lista denominada Top 1%, que recoge a los más destacados en las distintas áreas científicas. Y a partir de este grupo, llevan a cabo una segunda selección de 3.126 investigadores, que denominan investigadores de élite, indicando su país y centro de trabajo (2015 Research Elite). El estudio indica que lo realizan por la demanda de administraciones y de la comunidad científica y señala que “sin lugar a dudas, los investigadores más citados han demostrado que su trabajo es fundamental para la investigación actual“.

La excepciones españolas

Analizando esta información podemos ver indicadores de la posición de España y de sus centros de investigación en un contexto internacional. España no aparece entre los 10 países con mayor número de investigadores de élite. Pero analizando todos los datos del estudio encontramos un total de 55 investigadores españoles, número muy próximo a los países que ocupan los puestos 9 y 10 (Francia y Suiza, con 79 investigadores). Es una posición aceptable, posiblemente el puesto 11 o 12.

Se observa claramente que los países con mayor nivel de vida son los que tienen mayor número de investigadores de élite, con la entrada en la lista de China, un país emergente que está experimentando un gran desarrollo científico y tecnológico. Pero la primacía de Estados Unidos es total: concentra 1.563 investigadores (el 50% del total mundial), lo que supone 4,8 investigadores por millón de habitantes. En este aspecto España tiene un número escaso (1,3 investigadores por millón de habitantes) en comparación con Estados Unidos y también con numerosos países europeos (por ejemplo, a 2,8 en Bélgica, 3 en Suecia o 2,8 en Irlanda).

En el entorno Europeo nuestro país ocupa una meritoria quinta posición detrás de países con mucha mayor población (Alemania, Reino Unido y Francia) y de Holanda, con menor población pero mayor nivel y tradición científica y tecnológica. Y por delante de Italia y otros muchos. Polonia, Portugal y Grecia ocupan las últimas posiciones.

¿Dónde están los investigadores de élite de España?

El CSIC cuenta con el mayor número, 19, en lo puede influir el hecho de que la investigación se lleva a cabo en exclusiva, sin (salvo excepciones) actividad docente. Aparecen en la lista solo 12 de las 48 universidades públicas (ninguno en universidades privadas). La que mayor número de investigadores de élite presenta es la de Granada (5), seguida de universidades con dos investigadores ( Autónoma de Madrid, Central y Politécnica de Barcelona, Rovira i Virgili, y Santiago) y seis universidades con un investigador ( Alcalá de Henares, Pompeu Fabra, Politécnica de Valencia,Baleares, Jaume I) y algún otro centro, como el IMDEA Nanociencia o la Fundación Vasca de Ciencia.

Sorprende que universidades centenarias y con gran población estudiantil y de profesorado no aparezcan en la lista, como la Universidad Complutense o las de Sevilla, Valencia, Salamanca y otras. Una explicación que justifique la ausencia de universidades públicas en el ranking puede ser que el que muchas de ellas se fundaron hace pocos años o décadas, aunque algunas universidades jóvenes sí aparecen en la lista.

También cabe destacar, por el mérito que supone compaginar asistencia a pacientes con investigación de alto nivel, la presencia de investigadores de élite en Hospitales (12 de Octubre, Badalona German Tris i Pujol, Santa Creu en Sant Pau, Clínica San Carlos).

La investigación tiene como principal objetivo aumentar el conocimiento, y a partir de ahí aparecen y se propician las patentes y aplicaciones tecnológicas que son motor de desarrollo. Y en este aspecto existe también un ranking mundial de los 100 Centros que aportan más innovación y tecnología (2015 The Worlds Most Innovative Universities). Aparece, como era previsible, Estados Unidos en primer lugar, y también 26 universidades europeas. No aparece en la lista ninguna universidad o centro de investigación de España, a pesar de que nuestro país aparece en el puesto 11 o 12 a nivel mundial en número de investigadores de élite.

España es especial

¿A qué se debe esta evidente desconexión entre ciencia y tecnología en nuestro país? Puede influir el hecho de que el investigador español está sometido a una tediosa e ineficaz burocracia que limita y entorpece su trabajo y, además, la interacción con la industria es todavía escasa y recelosa. Una situación muy distinta a las facilidades que disponen los investigadores americanos y de algunos países europeos para desarrollar su actividad con mayor libertad, y también la receptibilidad de las empresas a sus iniciativas, lo que permite un desarrollo paralelo en tecnología.

Todos estos datos, sólidos y objetivos, evidencian que aunque el número de investigadores en España es escaso para una población de 43 millones de habitantes, existe un número aceptable de investigadores de élite. Sin embargo es evidente el hecho de que la transferencia de conocimiento y tecnología de los investigadores a las empresas es muy escasa, sin ningún centro de investigación en el ranking mundial de innovación. El enorme coste para el país de Universidades y Centros de Investigación merecería un mayor rendimiento social en investigación y en innovación. Y para ello sería necesario un análisis de factores que determinan esta desalentadora y endémica situación.

FUENTE: EL MUNDO

ARTÍCULO DE:

Fulgencio Saura-Calixto
Investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición y exprofesor de universitario.

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