Viaje a las tres nuevas tumbas de Egipto

Los nobles de los faraones abren sus tumbas.

Los nobles de los faraones abren sus tumbas.

  • Egipto exhibe por primera vez tres tumbas de altos funcionarios de los reyes Tutankamon y Amenhotep III
  • Las cámaras secretas que esconde la tumba de Tutankamón

Encaramadas en una árida colina, poblada hasta hace pocos años por una legión de campesinos y mercaderes. Guarecidas apenas por las contadas viviendas de colorida fachada que han sobrevivido a la demolición dictada por las autoridades. En semejante hábitat, bajo el sol inclemente de la ribera occidental del Luxor, se hallan las tumbas de tres nobles que sirvieron en la corte de célebres faraones como Tutankamón o Amenhotep III y que acaba de abrir sus puertas al público por vez primera.

La primera de la sepulturas, emplazada al final de una cuesta empinada y polvorienta, fue testigo del descanso de Hui, virrey de Tutankamón para la región de Kush. “Es uno de los nobles que gobernó Nubia, en el sur de Egipto, en nombre de Tutankamón”, explica a EL MUNDO Mamduh el Damati, ministro de Antigüedades egipcio. Sus muros guardan aún escenas de la vida de ultratumba junto a ofrendas e imágenes de la vida diaria durante el fugaz reinado del faraón niño.

Más abajo, en el mismo páramo de Qurna Mari, se localizan los otros dos enterramientos. La tumba TT278 pertenece a Amenemhab, pastor del ganado de Amon Ra. Horadada en la tierra, es una oquedad estrecha y húmeda. Un rectángulo cuyas paredes aún conservan frescos coloridos a los que, sin embargo, el tiempo ha mutilado, convirtiéndolos en puzles incompletos. “Era uno de los oficiales que administraban el rebaño real”, detalla el ministro.

A unos metros, el visitante se topa con la sepultura TT277 de Amenemhab, también funcionario del Imperio Nuevo que ostentaba el título de padre espiritual del palacio de Amenhotep III. “Fue un sacerdote del rey. Sabemos que tras la muerte del monarca se celebraban cultos funerarios y que se asignaba a un sacerdote para que continuara los rituales. Amenemhab era uno de ellos”, agrega El Damati. El enterramiento es una estancia diminuta con las pinturas bien conservadas.

“Son tres tumbas que se exhiben por vez primera. Fueron descubiertas hace unos cien años, pero nunca hasta ahora habían sido abiertas. En los últimos meses, hemos realizado tareas de restauración y conservación con el objetivo de prepararlas para los visitantes”, precisa el ministro, entregado a la tarea de sumar nuevos atractivos a la sureña Luxor, la antigua Tebas faraónica y un inmenso museo al aire libre. Precisamente la inauguración de estas tumbas coincide con la reapertura de otros dos enterramientos en el cercano Valle de lo Reyes.

Desde principios de noviembre, los escasos turistas que peregrinan al lugar pueden adentrarse de nuevo -peldaños abajo- en la guarida funeraria de Tutmosis III, el faraón guerrero que protagonizó la mayor expansión territorial del imperio faraónico. De planta sencilla, se halla en el fondo de una grieta de la montaña. Una empinada escalera de hierro conduce a un pasillo angosto que desemboca en dos salas y un pozo de seis metros de profundidad. Más allá, se ubica una gran sala en cuyos frescos aparecen representadas 740 divinidades.

También vuelve a la oferta de visitas la tumba de Horemheb, jefe del ejército durante el reinado de Tutankamón y último monarca de la notable dinastía XVIII. La escalera se adentra en una cavidad cuyas paredes lucen una decoración inacabada en la que el faraón es representado junto a deidades o se reproducen por primera vez inscripciones del Libro de las puertas. Su esqueleto es una transición entre las de la dinastía XVIII, de eje quebrado, y las de la XX, rectas.

En plena búsqueda de las cámaras que podrían ocultarse tras los muros de la sepultura del faraón niño, el ministro considera que hay aún muchos secretos ocultos en el Valle de los Reyes. “Estamos reabriendo al público las tumbas de dos de los principales reyes de la dinastía XVIII. Algunos estudiosos consideran que el Valle de los Reyes está ya completamente descubierto pero después de la de Tutankamón hallamos otras nuevas como la 63 y 64. Realmente el Valle de los Reyes tiene mas enigmas y tumbas por encontrar. Esperamos dar con ellas en el futuro”, concluye.

FUENTE: EL MUNDO (Francisco Carrión)

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