Los antepasados más antiguos de los vascos eran agricultores de Atapuerca de hace 5.500 años

  • Estudian los genomas de 8 granjeros de hace entre 5.500 y 3.500 años de Atapuerca
  • Serían los ancestros más antiguos de la población vasca actual, que no tiene vínculos genéticos con los cazadores del Mesolítico de hace 10.000 años, como se creía
  • Con la excepción de los vascos, todas las poblaciones ibéricas actuales tienen influencia genética del centro de Asia, del Cáucaso y del Norte de África
El esqueleto del niño hallado en 2012 en Atapuerca que murió de...El esqueleto del niño hallado en 2012 en Atapuerca que murió de raquitismo y escorbuto. Eneko Iriarte

Las nuevas técnicas para obtener ADN están permitiendo rescatar información genética de restos antiguos de hace miles de años y comparar los genomas de nuestros ancestros con los de las poblaciones actuales. Los trabajos científicos en esta línea se suceden y, si la pasada semana un estudio mostraba el genoma de una mujer que vivió hace 7.400 años en la Cova Bonica (Barcelona) y describía cómo eran los primeros agricultores del área mediterránea, una nueva investigación publicada esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) analiza el genoma de ocho agricultores que vivieron hace entre 5.500 y 3.500 años y lo compara con las poblaciones ibéricas actuales.

Los restos de estos ocho individuos fueron encontrados en el Portalón de Cueva Mayor de Atapuerca (Burgos), uno de los lugares del mundo donde mejor se conservan restos de la última fase de la evolución humana. Posteriormente, los científicos compararon la información genética de estos agricultores de Atapuerca con genomas ya secuenciados, tanto de otros granjeros del Neolítico (de entre 7.000-3.500 años de antigüedad) y cazadores del Mesolítico (de hace unos 10.000 años), como de individuos representativos de las actuales poblaciones ibéricas. Todos estos genomas están disponibles en una gran base de datos internacional que está siendo construida a partir de los estudios genéticos que se realizan, y al que tienen acceso los investigadores de todo el mundo.

“Hemos comprobado que estos agricultores de Atapuerca proceden de la misma ola migratoria que llegó desde Oriente Próximo a Europa”, explica por teléfono desde Melbourne la investigadora mexicana Cristina Valdiosera, coautora del estudio. Esa oleada salió del territorio que hoy es Oriente Próximo hace unos 7.000 años aunque unos grupos fueron hacia Centroeuropa y otros se dirigieron hacia el Mediterráneo y la Península Ibérica.

Estos primeros agricultores se mezclaron con las poblaciones nativas de cazadores recolectores que vivían en la Península, que eran muy diferentes genéticamente”, señala Valdiosera. Así, mientras los granjeros tenían la piel clara y los ojos oscuros, los cazadores recolectores (el único individuo secuenciado en España es el hombre de La Braña en León) tenían ojos claros y la piel más oscura. La transición de esa forma de vida de cazadores a agricultores asentados en un territorio es uno de los capítulos más importantes de la prehistoria humana.

Cazadores vs. agricultores

Una de las principales conclusiones que destacan los autores de su trabajo es que estos agricultores de Atapuerca serían los ancestros más antiguos de la población vasca actual, y no otros grupos más antiguos, como se sugería hasta ahora. Una de las teorías, recuerda Valdiosera, sostiene que los vascos proceden de las poblaciones de cazadores recolectores que vivieron hace unos 10.000 años, algo que descartaría su estudio.

Una población singular

Recreación artística de la vida cotidiana en la cueva de El Portalón, en Atapuerca (Burgos), durante el Neolítico. María de la Fuente

“Los vascos constituyen una población muy singular dentro de Europa por varias razones. Por un lado son genéticamente distintos al resto de los ibéricos. Por otro lado, su idioma es único y no tiene conexión con ninguna otra lengua indoeuropea. Basándose en estas diferencias, se había sugerido que tenían un origen muy antiguo, anterior a la llegada de la agricultura a la Península, llegando a remontarse a los cazadores del Mesolítico, hace unos 10.000 años”, explica Valdiosera, que realizó su doctorado con Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos de Atapuerca, y que actualmente investiga en tres centros, la Universidad Complutense de Madrid, la de Uppsala (Suecia) y la Universidad de La Trobe de Melbourne (Australia).

“Pero hemos visto que los vascos actuales no tienen ninguna conexión genética con los cazadores del Mesolítico. Su origen es antiguo, y se remonta a varios miles de años atrás, pero dentro del Neolítico, por lo que no es antiguo como se pensaba”, añade.

Basándose en los restos encontrados, cree que sus ancestros habrían vivido hace unos 5.000 años. “Como máximo, su antigüedad sería de 7.000 años, con la llegada de los primeros agricultores. Hace 10.000 años sólo había cazadores recolectores en la Península, que son genéticamente muy diferentes a los primeros agricultores. No hay ninguna conexión que nos haga pensar que los vascos están relacionados con esas poblaciones del Mesolítico“, detalla Valdiosera.

“Hemos comparado el genoma de estos agricultores del Neolítico con el de andaluces, gallegos, vascos, asturianos, cántabros, y del resto de poblaciones ibéricas actuales. De todos ellos, presentan mayor similitud con los vascos”, explica.

Asimismo, han visto que, con la excepción de los vascos, todas las poblaciones ibéricas actuales estudiadas tienen una influencia genética del centro de Asia, del Cáucaso y del Norte de África (la más reciente). “Esto implica que los vascos debieron estar relativamente aislados hasta hace 5.000 años. Y por ello, se asemejan más a los granjeros de Atapuerca, que no están mezclados con individuos de esas otras regiones de África y Asia”.

Su estudio también respaldaría la teoría de que fueron poblaciones extranjeras las que implantaron la agricultura en la Península Ibérica. Poblaciones extranjeras llegaron con el conocimiento de la agricultura y lo implantaron en la Península, descartando la hipótesis de que llegó a la Península debido al aprendizaje entre poblaciones.

El niño del Portalón

Para realizar esta investigación, que se ha prolongado durante dos años, analizaron huesos y dientes que encontraron sueltos y en enterramientos, tanto de hombres como de mujeres: “En realidad estudiamos 16 individuos, pero el ADN de algunas de las muestras estaba muy mal preservado por lo que finalmente sólo utilizamos ocho”, relata la investigadora.

Del que obtuvieron más ADN es del esqueleto casi completo de un niño de entre 6 y 7 años hallado en 2012: “Estaba enterrado de una manera muy particular. La cabeza estaba perfectamente acomodada entre tres bloques de piedras calizas. El cuerpo también estaba rodeado de piedras para protegerlo y había sido cubierto con restos de cerámicas muy bonitas”, recuerda. Junto al niño encontraron también un cervatillo en su posición anatómica, a modo de ofrenda. Un estudio anterior de María Castilla ya había revelado que el niño murió debido a carencias nutricionales, pues sufría raquitismo y escorbuto.

Según señala la investigadora, estudiar individuos que vivieron hace entre 5.500 y 3.500 años, durante la Edad del Bronce y la Edad del Cobre, les ha permitido ver la evolución genética fruto de la mezcla entre cazadores y agricultores. En los individuos menos antiguos, de hace 3.500 años, hay un mayor componente de cazador recolector que en los de 5.500 años”, afirma.

FUENTE: EL MUNDO (Teresa Guerrero) @teresaguerrerof

 

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