Mandela. La única autobiografía del Nelson Mandela se publica en bolsillo con motivo de su estreno en cines

Mandela. La única autobiografía del Nelson Mandela se publica en bolsillo con motivo de su estreno en cines

El largo camino hacia la libertad

Con motivo del estreno en cines de Mandela. Del mito al hombre, llega a las librerías en edición de bolsillo la autobiografía de Nelson Mandela, en la que se basa la película.

El largo camino hacia la libertad es la única autobiografía de Nelson Mandela.

Nelson Mandela representa para millones de personas el triunfo de la dignidad y de la esperanza sobre la desesperación y el odio, de la autodisciplina y el amor sobre la persecución y la ignominia. Su extraordinaria vida consagrada a la lucha contra la opresión racial lo hizo acreedor al premio Nobel de la Paz y lo alzó a la presidencia de su país. Desde su triunfal puesta en libertad en 1990, tras más de 27 años encarcelado cumpliendo cadena perpetua se convirtió en el centro del acontecimiento político más complejo y alentador de los últimos tiempos.

En El largo camino hacia la libertad descubrimos sus primeros pasos como estudiante y pasante en Johannesburgo, el lento despertar de su conciencia política, la ruptura de su primer matrimonio, la dolorosa separación de sus hijos, los veintisiete años que estuvo en prisión —repletos de acontecimientos—, su libertad y la instauración definitiva en Sudáfrica de una democracia multirracial. Una obra magistral destinada a ocupar un lugar de honor entre las memorias de las figuras más importantes de la historia.

Mandela comenzó a escribir este libro desde la clandestinidad a la que estaba sometido tras su encarcelamiento. Pero la confiscación por parte de las autoridades de los escritos recopilados hasta ese momento le obligó a emprender de nuevo el trabajo una vez que fue liberado. La obra está dividida en once partes que siguen un orden cronológico y cuyos epígrafes, parejos a las etapas vitales del autor, transmiten con claridad toda la significación asociada a las mismas: «Johannesburgo», «La lucha es mi vida», «Traición», «Libertad».

Mandela. El largo camino hacia la libertad, publicado por Punto de lectura en edición de bolsillo:

11,99€ – 12,5×19 cm – Isbn 9788466328319.

Para ampliar información puedes visitar www.puntodelectura.com

También está disponible en edición de trade publicado por Aguilar.

Mandela del mito al hombre llega mañana a los cines de la mano de Warner Bros Entertainment. La tan esperada adaptación al cine de la historia personal de uno de los líderes más venerados del mundo, Nelson Rolihlahla Mandela. Basada en su autobiografía, se trata de la primera producción que cuenta toda la historia de Mandela. Esta cinta épica recorre la excepcional vida del personaje, desde sus primeros años como niño pastor en Transkei hasta su investidura como el primer presidente democrático de Sudáfrica.

En cines el 17 de enero.

Mandela. La única autobiografía del Nelson Mandela se publica en bolsillo con motivo de su estreno en cines

<<Este libro tiene una larga historia. Empecé a escribirlo durante mi encarcelamiento. Fue descubierto por la autoridades y confiscado. No obstante, el manuscrito original llegó sano y salvo a su destino.>> Nelson Mandela

Nelson Mandela

Nelson Rolihlahla Mandela nació en Mvezo, un pequeño pueblo situado en la reserva tribal de Transkei, Sudáfrica, un 18 de julio de 1918. Murió el pasado 5 de diciembre en Johannesburgo. Noventa y cinco años de vida que van parejos a la historia de su país. Tras pasar veintisiete de ellos en la cárcel acusado de conspiración, este abogado y político de reconocido prestigio llegó a convertirse de 1994 a 1999 en el primer presidente negro de la República de Sudáfrica elegido democráticamente. También conocido como Madiba (título honorífico tribal), fue durante años el líder negro más importante del país y abiertamente aceptado por la mayoría. Algo que le terminó conformando como un poderoso símbolo de la lucha y el movimiento anti-apartheid.

Desde que en 1944 se unió al Congreso Nacional Africano, Mandela trabajó duramente en la resistencia contra las políticas racistas que practicaba el Partido Nacional que estaba en el poder. Durante los años sesenta se empleó a fondo en una enconada oposición a las medidas de segregación racial aplicadas por el Gobierno. Aunque originariamente sustentado en la no violencia, fue ese firme enfrentamiento (famosas fueron sus campañas de desobediencia civil contra las leyes racistas) lo que le llevó a un encarcelamiento del que no sería liberado hasta febrero de 1990. Su entrega y dedicación a la lucha por los derechos humanos, la reconciliación nacional y la creación de un estado multirracial, igualitario y democrático se vio recompensado con el Premio Nobel de la Paz en 1993.

Hasta aquí unas breves pinceladas sobre la figura pública y profesional de Nelson Mandela, un hombre que ha sido para millones de personas ejemplo de dignidad, determinación y fortaleza. Pero su intensa vida va mucho más allá de ese perfil, es la recopilación de otras vidas, aquellas que le definieron como el luchador por la libertad que fue y que a partir de ahora todos recordarán. Al adentrarse en El largo camino hacia la libertad, el lector podrá conocer de la propia voz de Mandela, de su propia mano, el itinerario de una existencia repleta de luces y sombras, de acontecimientos y decisiones encaminadas a cambiar la historia, a devolver al hombre el orgullo y la voluntad para imponerse a cualquier opresión impuesta desde la incoherencia. Esta es la autobiografía de un héroe internacional, uno de los grandes líderes morales y políticos de nuestro tiempo.

El largo camino hacia la libertad

Mandela. La única autobiografía del Nelson Mandela se publica en bolsillo con motivo de su estreno en cines

Ejemplo firme de compromiso por la igualdad y la justicia

Si algo debe recordarse de Mandela es su vida, su incansable espíritu de lucha, su esperanzador triunfo sobre el odio y la humillación, su capacidad para unificar las inquietudes de un país bajo una misma bandera multirracial. En esta autobiografía, que seguro servirá de inspiración a muchos, Mandela descubre los momentos y circunstancias que marcaron su devenir a lo largo de los años, desde su infancia en el campo, al abrigo de una gran familia tribal, hasta su memorable puesta en libertad en 1990, hecho que le convirtió en el centro del acontecimiento político más complejo y alentador de los últimos tiempos. El lector podrá compartir los primeros pasos de un joven Madiba estudiante y pasante en Johannesburgo, su concienciación con aquella realidad denominada apartheid, las motivaciones que le llevaron a poner en práctica sus profundas inquietudes políticas, la ruptura con su primera mujer, la dolorosa separación de sus hijos, los interminables años pasados en prisión por sus ideas y planteamientos, su liberación y el definitivo establecimiento en Sudáfrica de un régimen democrático sin distinción de razas. Una gran obra claramente destinada a ocupar un lugar de honor entre las memorias de las figuras más importantes del siglo XX y de la historia.

Mandela comenzó a escribir este libro desde la clandestinidad a la que estaba sometido tras su encarcelamiento. Pero la confiscación por parte de las autoridades de los escritos recopilados hasta ese momento le obligó a emprender de nuevo el trabajo una vez que fue liberado. A lo largo de todo el libro puede apreciarse el profundo conflicto que supuso para él conciliar la vida familiar con el compromiso político y la rigurosa actividad ligada al mismo. Pero Mandela estaba hecho para la revolución, era su emblema en el continente. Conocer y asumir la existencia del apartheid se convirtió entonces en el más importante daño por reparar: resultaba totalmente inaceptable aquel sistema que, basado en la segregación racial, privaba a los negros africanos, entre otras cosas, de su derecho al voto, a una educación digna o a trabajar en igualdad de condiciones… Por no mencionar aquellas prohibiciones que, aunque puedan parecer menores, les convertían aún más en ciudadanos degradados: no podían ser propietarios de la tierra ni beber agua de fuentes públicas o pasear por calles que solo estuviesen destinadas a blancos. Combatir aquel régimen impuesto por las minorías blancas que ostentaban el poder económico, político y militar sería su principal objetivo.

Mandela no escatima en datos ni particularidades en torno a la multitud de hechos que aquí se relatan. El libro podría anotarse entonces como de lectura obligada para todos aquellos interesados que pretendan comprender la historia reciente de Sudáfrica, así como su complejidad. Sin resentimientos que alteren el curso de lo realmente acontecido, Mandela presenta las memorias de un hombre que se involucró de lleno en la resolución de un conflicto que durante años había separado y enfrentado a dos bandos de color y raíces culturales totalmente diferentes. La obra está dividida en once partes que siguen un orden cronológico y cuyos epígrafes, parejos a las etapas vitales del autor, transmiten con claridad toda la significación asociada a las mismas: «Johannesburgo», «La lucha es mi vida», «Traición», «Libertad».

No nací con hambre de libertad, nací libre en todos los aspectos que me era dado conocer. Libre para correr por los campos cerca de la choza de mi madre, libre para nadar en el arroyo transparente que atravesaba mi aldea (…). Solo cuando empecé a comprender que mi libertad infantil era una ilusión, cuando descubrí, siendo aún joven, que mi libertad ya me había sido arrebatada, fue cuando comencé a añorarla. Al principio, cuando era un estudiante, solo buscaba mi propia libertad, la libertad pasajera de poder pasar la noche fuera, leer lo que quisiera e ir donde me apeteciera. Posteriormente, ya como un hombre joven en Johannesburgo, empecé a añorar otras libertades básicas y honorables: la de realizarme, ganarme la vida, casarme y crear una familia, la libertad de no tener obstáculos para vivir mi vida respetando la ley. Pero poco a poco fui comprendiendo que no solo no era libre, sino que tampoco lo eran mis hermanos y hermanas. Vi que no era solo mi libertad la que estaba en juego, sino la de todo aquel que se pareciera a mí.

Una infancia en el campo

Cuando Mandela nació en 1918, su padre, un reputado jefe tribal, le llamó Rolihlahla, que en xhosa significa literalmente «arrancar una rama de un árbol», aunque coloquialmente se aproxima más a «revoltoso». Parecía una señal en toda regla de lo que sería su existencia. Su infancia transcurrió tranquila, entre juegos propios de niños y abrazado a una vida familiar de costumbres rurales sustentadas en el respeto a la tradición, los rituales, los tabúes, las leyes y la educación. La evocación de aquellos días permite conocer los hábitos de una tribu ancestral que habitaba cabañas y se dedicaba básicamente a la agricultura y la ganadería de subsistencia.

Si uno deshonraba a sus antepasados de alguna forma, la única manera de expiar la culpa era consultar a un sanador tradicional o a un anciano de la tribu, que se ponían en contacto con los antepasados transmitiéndoles sinceras excusas. Todas estas creencias me parecían perfectamente naturales.

Por influencia de misioneros cristianos, especialmente sobre su madre, que se terminó convirtiendo al cristianismo, el muchacho fue bautizado y llevado al colegio. Es allí donde, como solía hacerse con la mayoría de los niños escolarizados, se le asignó un nombre inglés: Nelson. El fallecimiento inesperado de su padre obligó a Mandela a trasladarse a una población cercana donde el jefe regente de los thembu se convertirá en su protector y benefactor, encargándose a partir de ese momento de su educación y crianza. Intentando armonizar las dos doctrinas en las que vivía, tribal y cristiana, Mandela aprendió historia africana, asistió a las más avanzadas escuelas destinadas a los nativos africanos y adquirió una adecuada educación y formación. Pero inevitablemente también terminó descubriendo las contradicciones y la exclusión que traía acarreadas el orden impuesto por una cultura occidental ajena a las tradiciones africanas.

El hombre blanco había dicho a los thembus que su verdadero jefe era la gran reina blanca que vivía al otro lado del océano y que ellos eran sus súbditos. Pero la reina blanca no había traído nada más que miseria y perfidia a los pueblos negros, y si de verdad era un jefe, era un jefe malvado. Las historias de guerra y la acusación del jefe Joyi contra los británicos me hicieron sentir iracundo y estafado, como si me hubieran despojado de mi herencia.

Johannesburgo. El nacimiento de un luchador por la libertad

Precisamente ante planteamientos que consideraba injustos, Mandela se vio obligado a tomar decisiones que resultaron decisivas: primero una desobediencia civil (contra las normas del Fort Hare College, donde estudiaba) y después una inobservancia a las tradiciones tribales (negándose a aceptar el matrimonio pactado por el regente). La situación le llevó finalmente a una impetuosa huida hasta Johannesburgo. Con veintitrés años y tras alguna que otra ocupación, que a fuerza de ciertas mentiras le permitió ir sobreviviendo, fue empleado como pasante en un despacho de abogados, trabajo que consiguió a instancias de Walter Sisulu, un agente inmobiliario que posteriormente resultaría determinante en sus inclinaciones políticas. Conforme iba conociendo lo que era la vida adulta, completó por correspondencia sus estudios de graduación, se matriculó en Derecho y comprobó en sus propias carnes lo que era vivir la pobreza en un barrio marginal de la gran ciudad. La universidad le abrió los ojos a un mundo apasionado por la política, los ideales y las nuevas creencias, siempre dispuestas al sacrificio por la causa de los oprimidos.

No experimenté ninguna iluminación, ninguna aparición, en ningún momento se me manifestó la verdad, pero la continua acumulación de pequeñas ofensas, las mil indignidades y momentos olvidados despertaron mi ira y rebeldía, y el deseo de combatir el sistema que oprimía a mi pueblo. No hubo un día concreto en el que dijera: «A partir de ahora dedicaré mis energías a la liberación de mi pueblo»; simplemente me encontré haciéndolo, y no podía actuar de otra forma.

Los contactos que tenía Mandela con miembros del CNA (Congreso Nacional Africano) comienzan a fortalecerse. Llegó incluso a conocer a líderes del Partido Comunista como Joe Slovo. Fue comprometiéndose cada vez más con la causa de la libertad, pero no solo la suya propia, sino también la de todos aquellos que se pareciesen a él. En 1944, junto a Walter Sisulu, William Nkomo, Oliver Tambo y Antón Lembede, se convirtió en uno de los miembros fundadores de la Youth League, la rama juvenil del CNA. «El ansia de mi propia libertad se transformó en otra más grandiosa, que buscaba la libertad para mi pueblo». Sus planteamientos eran claros: la creación de una nación a partir de muchas tribus, el derrocamiento de la supremacía blanca y el establecimiento de un gobierno genuinamente democrático.

En 1946 la huelga minera y la campaña de la comunidad india en contra de la ley del Gueto tuvieron gran influencia en el desarrollo político de Mandela. En esa época conoció a la que sería su primera esposa, Evelyn Mase, con la que tendría varios hijos, y en concreto una niña que moriría al poco tiempo de nacer. En 1948, con la llegada al poder del National Party encabezado por Daniel Malan, las medidas segregacionistas se radicalizaron. Recordados serían sus lemas: «El negro en su lugar» y «Fuera los coolies [indios en sentido despectivo] del país». La palabra «apartheid» se hacía oficial. Por primera vez en la historia de Sudáfrica iba a gobernar un partido exclusivamente afrikáner. Se avecinaban momentos de tensión y conflicto. Ante el poder aplastante del Estado, el principio de no violencia en la lucha por los derechos de los africanos se mostraba como única salida posible. Comprometido con esa lucha, Mandela sabe perfectamente que al enfrentarse al sistema se le cerrarán muchas puertas en su futuro tanto social como de reconocimiento profesional.

Traición. La pimpinela negra. Rivonia

Tras ser nombrado primer vicepresidente del CNA en 1952 y de cara a una lucha más cerrada contra el apartheid, Mandela se plantea la cercana colaboración con otros grupos raciales en situación similar y la entrada de ciertas ideologías de izquierdas en el seno del partido. La entrega a la causa y sus continuas reivindicaciones le llevaron a dar con sus huesos en la cárcel en más de una ocasión, circunstancia que terminó minando su matrimonio hasta la ruptura final. «El Gobierno nos acusaba de alta traición y de conspiración a nivel nacional con el fin de derribar al Gobierno por medio de la violencia y reemplazarlo por un estado comunista». El despacho de abogados (el primero dirigido por negros) que había montado con Tambo también se vio resentido por la prohibición que se le impuso a salir de la ciudad y asistir a mítines políticos.

Solo un electorado blanco adoctrinado en la existencia de una amenaza negra y que ignorara las ideas y la política de los africanos podía respaldar la monstruosa filosofía racista del partido gobernante. En este caso, la familiaridad no llevaría al desprecio, sino a la comprensión e incluso, con el tiempo, a la armonía.

A finales de los cincuenta la confrontación política con el Gobierno estaba más activa que nunca. La matanza de Sharpeville llevada a cabo por las fuerzas de seguridad durante una manifestación antigubernamental en 1960 culminó con la prohibición del CNA, algo que obligó a la clandestinidad al líder político, que pasó a conocerse en los círculos policiales como «La pimpinela negra». Comienza un periplo que conducirá a Mandela hasta la organización de un brazo armado del CNA; y posteriormente a un largo recorrido por diferentes ciudades y países con el fin de poner en evidencia la situación de los africanos en su país. Cuando regresó a Sudáfrica fue nuevamente encarcelado por rebelión. «No se debe juzgar a una nación por cómo trata a sus miembros más encumbrados, sino por cómo trata a los más humildes. Sudáfrica trataba a los ciudadanos africanos encarcelados como a animales». Tras un registro del cuartel general del CNA en Rivonia, se inició lo que llegó a conocerse como Juicio de Rivonia: el material incautado permitió a los jueces condenar a buena parte de la organización –entre ellos Mandela, que se encargó de la defensa– a cadena perpetua en Robben Island.

No creo, señoría, que este tribunal, al castigarme por los crímenes de los que se me ha acusado, deba dejarse llevar por la idea de que el castigo alejará a otros hombres del camino que creen justo. La historia muestra que el castigo no detiene a los hombres cuando su conciencia ha despertado. Tampoco detendrá a mi pueblo ni a los colegas con los que he venido trabajando.

La isla de Robben. Hablando con el enemigo. Libertad

En el año 1964 Mandela fue encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Robben Island. La vida allí era muy dura y su celda, demasiado pequeña. El político describe los primeros años como los más oscuros de su vida: segregación, aislamiento, humillación, trabajos forzados en inhumanas condiciones… El hecho de ser preso político y africano negro agravó aún más su ya de por sí mala situación. Las protestas y huelgas de hambre emprendidas hicieron que el preso 46664 llegase a ver resentidas su salud, los ánimos y la esperanza; pero, firme en su actitud, terminó por recuperar la fortaleza moral y el espíritu de lucha que siempre le habían caracterizado. Había dejado fuera a su segunda mujer, Winnie Madikizela, más afín al movimiento, y a sus dos hijas, con las que podía comunicarse muy poco. Sin embargo, la imagen de Madiba fue creciendo en popularidad fuera de la prisión: sus ideas en torno a la libertad y la justicia eran tan claras que jamás claudicó ante las presiones y chantajes a los que estuvo sometido durante mucho tiempo.

El desafío para todos los presos, en especial para todos los presos políticos, era cómo sobrevivir intactos, cómo salir de la cárcel enteros, cómo conservar e incluso reforzar las propias convicciones. La primera tarea que hay que abordar para lograrlo es el correcto aprendizaje de todo lo necesario para sobrevivir. Con tal fin, es necesario ser consciente de los propósitos del enemigo antes de adoptar una estrategia para desbaratarlos.

Dieciocho años más tarde Mandela es trasladado hasta Pollsmoor, en Ciudad del Cabo, prisión de régimen menos rígido que garantizaba una cierta mejora en las condiciones de vida. Poco tiempo después se reforzaban las peticiones de excarcelación y se iniciaba una importante campaña internacional. En 1985 el presidente P.W. Botha le ofreció públicamente la libertad si «rechazaba incondicionalmente la violencia como instrumento político», haciendo extensiva la oferta a todos los prisioneros políticos. Pero Mandela la rechazó: «¿Qué clase de libertad se me ofrece cuando la organización de mi pueblo sigue estando prohibida? ¿Qué clase de libertad se me ofrece cuando puedo ser detenido por no llevar un pase? ¿Qué clase de libertad se me ofrece para vivir mi vida en familia mientras mi querida esposa permanece exiliada en Brandfort? ¿Qué clase de libertad se me ofrece si debo pedir permiso para vivir en una zona urbana? ¿Qué clase de libertad se me ofrece si incluso mi ciudadanía como sudafricano no ha de ser respetada?».

El Gobierno del presidente Frederik de Klerk, con quien tres años más tarde compartiría el Nobel de la Paz, terminó liberando a Mandela en febrero de 1990, después de revocar el estado de emergencia y legalizar el CNA, así como otros partidos políticos y organizaciones antes ilegales. Mandela abandonó la clandestinidad para reincorporarse a la vida política y hacerse cargo del CNA. A partir de ese momento se volcó en las negociaciones con el Gobierno, que culminaron con la derogación total de las leyes apartheid, la consecución del derecho al voto igualitario y la celebración en 1994 de las primeras elecciones generales democráticas y libres. Nuevamente se constató la habilidad política y diplomática de Madiba. Sin embargo, su segundo matrimonio con la polémica Winnie también parecía abocado a la ruptura. Tras dos años como primer presidente de raza negra elegido democráticamente, se aprobó una nueva Constitución sudafricana que contemplaba todos los cambios acaecidos y por los que tanto se había luchado.

Mandela. La única autobiografía del Nelson Mandela se publica en bolsillo con motivo de su estreno en cines

He recorrido un largo camino hacia la libertad. He intentado no titubear. He dado pasos en falso en mi recorrido, pero he descubierto el gran secreto. Tras subir una colina, uno descubre que hay muchas más colinas detrás. Me he concedido aquí un momento de reposo, para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que me rodea, para volver la vista atrás hacia el trecho que he recorrido. Pero solo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado.

Datos técnicos:

A la venta el 16 de enero / 11,99€ / 12,5×19 cm / Isbn 9788466328319

(Disponible la edición de Trade, en Editorial Aguilar. www.librosaguilar.com)

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