Un antihipertensivo le abre la puerta a la quimioterapia

Vasos sanguíneos del tumor antes y después del antihipertensivo.| R. Jain

Vasos sanguíneos del tumor antes y después del antihipertensivo.| R. Jain

  • Losartán ‘ensancha’ los vasos sanguíneos y facilita la acción de los fármacos
  • Tras los estudios en ratones hay en marcha un ensayo en cáncer de páncreas

Una buena metáfora para explicar cómo es físicamente un tumor, es la de un ovillo enredado, en la que el hilo se deshilacha, se embarulla y comprime unas hebras con otras hasta acabar perdiendo su forma original. Para intentar ordenar de nuevo la madeja, un estudio en ratones ha demostrado que un barato y viejo fármaco para la hipertensión puede ser un buen aliado de la quimioterapia. No es la primera vez que se intenta ‘desenredar el ovillo’ del cáncer; de hecho, ya hay fármacos antiangiogénicos que tratan de reparar los vasos sanguíneos anómalos que va creando el cáncer para ‘alimentarse’. Sin embargo, el trabajo que ahora se publica en la revista ‘Nature Communications’ ha demostrado que se puede intervenir en esa maraña vascular que es el cáncer por otra vía diferente.

Concretamente, investigadores del Hospital General de Massachusetts (en EEUU) han demostrado que un barato antihipertensivo, como el losartán, es capaz de ‘abrir’ los vasos sanguíneos del tumor para facilitar la llegada de la quimioterapia a las células tumorales.

Como los propios autores explican, este tipo de fármacos contra la presión arterial (denominados inhibidores de los receptores de la angiotensina) se usan desde hace décadas y han demostrado que son seguros y muy económicos (en España una caja de 28 comprimidos de losartán cuesta apenas 4,7 euros). Por eso, después de su demostración en ratones, planean ya el primer ensayo clínico en pacientes con cáncer de páncreas para ver si lo que han observado en los animales se repite en los humanos.

Centrándose en cómo esa arquitectura del tumor inhibe la acción de la quimioterapia, el equipo dirigido por Rakesh Jain, observó si losartán era capaz de liberar la tensión que comprime los vasos sanguíneos tumorales, inhibiendo la formación de moléculas como el colágeno y el ácido hialurónico, que proliferan en el microambiente del tumor.

Tras la inhibición de estas dos moléculas ‘viscosas’, los investigadores observaron que el antihipertensivo actuaba ensanchando los vasos sanguíneos del tumor, facilitando la acción de la quimioterapia. De hecho, aclaran, los antihipertensivos por sí solos no tuvieron ninguna influencia en el desarrollo del tumor, únicamente en combinación con la quimioterapia. “Administrándolos por sí solos pueden incluso acelerar el crecimiento del tumor”, aclara Jain en un comunicado distruibuido por su hospital.

Para valorar cuál puede ser el valor real de los hipertensivos como ‘complemento’ de la quimioterapia en la práctica clínica real, los investigadores cuentan ya con la autorización para llevar a cabo un ensayo clínico en pacientes con cáncer de páncreas. “Su seguridad [losartán se emplea desde hace décadas como hipertensivo con pocos efectos secundarios] y su bajo precio, lo convierten en un buen candidato para ser repensado como complemento de otros tratamientos oncológicos”, concluyen.

FUENTE: EL MUNDO (María Valerio)

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