Mutaciones genéticas del cáncer ‘gratis para todos’

Imagen de una célula tumoral localizada en el pulmón.| Dennis Kunkel

Imagen de una célula tumoral localizada en el pulmón.| Dennis Kunkel

Uno para todos, todos para uno. Esta frase, popularizada en la novela de Alejandro Dumas ‘Los tres mosqueteros’ es cada vez más común en el entorno científico, donde se ha visto que el trabajo en red es la mejor forma de avanzar en el conocimiento. La última iniciativa en este sentido la ha protagonizado el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EEUU, probablemente la institución pública que más dinero aporta a la investigación oncológica en todo el mundo.

El llamado panel NCI-60 ha sido hecho público en la revista ‘Cancer Research’ y en distintas bases de datos utilizadas por genetistas, como Cellminer e Ingeunity. Este panel incluye el exoma (las partes codificantes del genoma) de 60 líneas celulares, es decir, son el ADN de tipos de cáncer tan comunes como el de pulmón, el de colon, el de mama, el de próstata y el de riñón, entre otros.

El objetivo de esta secuenciación masiva no es otro que identificar mutaciones específicas asociadas a los distintos tipos de cáncer y, lo que es más importante, fármacos que se dirijan contra ellas, lo que se conoce como dianas terapéuticas. El material que se ha hecho público no es nuevo, ya se ha utilizado con ese fin.

En concreto, informa el NCI en un comunicado, los investigadores dirigidos por Yves Pommier y Paul Meltzer, extrajeron ADN de las 60 líneas celulares y catalogaron las variantes genéticamente codificantes para el genoma humano al completo. Se identificaron dos tipos: las variantes de tipo 1 correspondían a población ‘normal’ o sana; las de tipo 2, estaban específicamente relacionadas con el cáncer.

A continuación, utilizaron un algoritmo -en concreto, uno denominado Super Learner- para predecir la sensibilidad de células que presentaban las variantes tipo II a 103 fármacos oncológicos ya aprobados por la FDA (el organismo que regula fármacos y medicamentos en EEUU) y a 207 nuevas moléculas en fase de investigación. Esto permitió estudiar las correlaciones entre genes clave asociados al cáncer y fármaco oncológicos clínicamente relevantes y predecir así el pronóstico.

Por supuesto, este trabajo no es más que una mínima parte de lo que se puede hacer con la extensísima información que el NIC ha decidido hacer pública. Lo explica Pommier en un comunicado: “Abrir este conjunto de datos a investigadores de todo el mundo ampliará nuestro conocimiento y entendimiento sobre la génesis de los tumores, según se vayan descubriendo más y más aberraciones genéticas relacionadas con el cáncer”.

Los autores consideran que la publicación de estos datos “se produce en un gran momento, cuando la medicina genómica se está convirtiendo en una realidad“. Pommier, director del Laboratorio de Farmacología Molecular del NCI, confía en que esta información cambie la forma en que los fármacos se usan para hacer lo que se denomina medicina de precisión.

En realidad, la secuenciación del exoma de distintos tumores es algo que se está ya llevando a cabo en los centros de investigación más punteros, incluyendo españoles. Pero la publicación de este importante conjunto de datos permitiría ahorrar trabajo y optimizar la investigación.

Por ejemplo, si una compañía farmacéutica tiene en cartera o desarrolla una molécula dirigida a una mutación específica podrá directamente probarla, al menos de forma teórica, sin tener que realizar el exoma de una determinada línea celular, algo que ya le aporta el NCI.

Además, el estudio publicado en ‘Cancer Research’ ofrece ejemplos concretos de información aportada por el panel NCI-60. Así, por ejemplo, se demuestra que las líneas celulares de cáncer colon y de cáncer del sistema nervioso central no suelen responder a uno de los fármacos dirigidos, el erlotinib, a pesar de tener la mutación a la que se supone ataca este medicamento con éxito en el cáncer de pulmón, la expresión elevada de EGFR y ERBB2.

Se trata, en definitiva, de volver a uno para todos, todos para uno, del que hablaba Alejandro Dumas. Sin duda, la lucha contra el cáncer lo merece.

FUENTE: EL MUNDO (Ainhoa Iriberri)

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