La parada de Casillas que Mourinho prefirió ignorar

La parada de Casillas que Mourinho prefirió ignorar

La parada de Casillas que Mourinho prefirió ignorar

Cuando el sábado por la mañana José Mourinho vio las portadas de MARCA y As entró en cólera. Los dos periódicos coincidían en destacar su último desvarío con Iker Casillas, al que no convocó al último partido de Liga para evitar que fuese titular (Diego López estaba de baja por una operación estética) y el Bernabéu pudiera aplaudir el regreso de su capitán precisamente el día que él se marchaba.

Tras organizarlo con su agente, y sin avisar antes al Departamento de comunicación del club, improvisó contrarreloj una entrevista en el mismo hotel de concentración con tres periodistas del programa ‘Punto pelota’ de Intereconomía con el principal objetivo de intentar desacreditar la información.

Mezclando medias verdades con mentiras y excusas, Mourinho apuró sus últimas horas en el Real Madrid tratando de justificar la ausencia de la convocatoria de Casillas con el argumento de que “se consideraba ‘no apto’ él mismo para jugar este partido”, afirmación que es falsa. Lo demuestra la falta de un parte médico que confirme la ‘lesión’. Con habilidad, Mou metió en el mismo saco a Cristiano, a Pepe y a Casillas para evitar decir de manera específica que el portero no había entrenado esa semana, refiriéndose siempre a “las últimas dos semanas”, consciente como era de que Casillas había entrenado esa semana.

Cronología

El sábado 25 el capitán del Real Madrid fue baja por unas molestias en la espalda que le impidieron viajar a Anoeta para enfrentarse a la Real Sociedad. El pasado lunes y martes la plantilla disfrutó de dos días libres y él estuvo en Qatar, donde cerró un acuerdo de colaboración con la Academia Aspire para formar porteros. El miércoles y el jueves entrenó con normalidad. Fue el viernes, alrededor de las 10:30 de la mañana (el entrenamiento comenzaba a las 11) cuando entraba por la puerta de Valdebebas y un miembro del club, conocedor de que la convocatoria ya estaba hecha, le avisó: “No tengas prisa. No estás convocado para mañana”. Indignado, decepcionado, hastiado… Iker se fue a hacer trabajo físico al gimnasio y no saltó al césped.

Es el último episodio de la larga lista de desencuentros que han protagonizado Mourinho y Casillas. O tal vez sería más justo hablar de maltrato hacia el capitán, al que el técnico puso la cruz a finales de agosto de 2011. El 24 de ese mes el Madrid jugó el Trofeo Bernabéu ante el Galatasaray y Casillas fue suplente por sorpresa. Días antes, se había disputado la vuelta de la Supercopa ante el Barcelona en un clima de máxima tensión, con tanganas y polémicas. Fue entonces cuando el capitán llamó a Xabi y Puyol para arreglar una situación que, de cara a la selección, se estaba volviendo insoportable. Mourinho entendió aquello como una traición y jamás se lo perdonó.

Desde aquel día la relación del cuerpo técnico con Casillas empezó a deteriorarse progresivamente. Mourinho apenas le dirigía la palabra e iba deslizando comentarios contra él entre su gente de confianza. Karanka, igual. Silvino era el único que mantenía un tono cercano a la normalidad, estrictamente profesional. Llegó entonces la suplencia en Málaga del 18 de diciembre y el terremoto mediático. Casillas apretó los dientes. Días después, en el benéfico ‘Partido de la Ilusión’, quitaba importancia a su suplencia. “El técnico es el que decide y elige a los jugadores que cree oportunos para cada partido. Hay que aceptar su decisión y seguir trabajando, y entrenar mucho más para intentar recuperar esa confianza que tienes que tener con el entrenador”.

Ni una llamada

Llegó entonces su lesión el 23 de enero, por una patada accidental de Arbeloa. Le operaron y recibió el alta médica el 19 de marzo, acortando los plazos en más de un mes. Extrañó que recibiera el ‘alta competitiva’ el 5 de abril, 18 días después. A Iker no le sorprendió. ¿Qué podía esperar de su entrenador si en 45 días no solo no le había ido a visitar al hospital, como sí hizo el presidente, sino que ni siquiera le llamó para interesarse por su estado, ni le puso un mensaje de teléfono?

El Madrid fichó entonces con rapidez a un gran portero, Diego López, y Casillas volvió a los entrenamientos. Nadie del cuerpo técnico le dirigía la palabra, ni para preguntarle por su recuperación. Uno de los primeros días, en un ejercicio en el que le estaban disparando a puerta bajo la atenta mirada de Mourinho, que observaba en silencio en un segundo plano, alejado del campo, Iker hizo una espectacular parada. El entrenador se acercó y, en el habitual tono enfadado que utiliza con sus jugadores, le preguntó: “Eh, portero, ¿qué mano era la que te lesionaste?”. “La izquierda, míster”. “¿Y ese balón lo has sacado con la mano izquierda?”. “Sí, mister”. “Ah”, respondió Mourinho con un gesto de aprobación. Se dio la vuelta y se marchó. Hasta ahora.

Aquel día Mourinho supo que Iker Casillas estaba apto para jugar. El viernes pasado también lo sabía. Pero le daba igual.

FUENTE: MARCA (Carlos Carpio)

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