‘Urgencias’ en el aire

Se produce, aproximadamente, una incidencia médica por cada 604 vuelos. | Lauren Sansen

Se produce, aproximadamente, una incidencia médica por cada 604 vuelos. | Lauren Sansen

  • Las complicaciones más frecuentes son desmayos, náuseas y vómitos

Se calcula que cada año 2.750 millones de personas viajan en avión por todo el mundo y, según una revisión que acaba de publicar la revista ‘The New England Journal of Medicine’, en el cómputo de todos estos vuelos ocurren alrededor de 440.000 complicaciones médicas, es decir, en un 16% de los pasajeros. Las más frecuentes: síncopes (desmayos) y presíncopes, problemas respiratorios y gastrointestinales.

El recurso más solicitado, un médico a bordo, está por suerte, y para la tranquilidad del pasajero, en la mayoría de los casos entre los pasajeros. Y si no, como recoge este trabajo, el personal aéreo está entrenado para actuar con las recomendaciones que los profesionales sanitarios le transmiten por radio o por teléfono satélite desde un centro de comunicaciones en tierra, una forma de telemedicina.

“No hay muchos datos sobre la incidencia y las características de dichos eventos en los aviones” y los que hay se obtienen de estudios realizados sólo con una aerolínea y con más de una, pero con vuelos limitados a una región determinada. En esta ocasión, Drew Peterson y su equipo de la facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Pennsylvania, EEUU) analizaron las grabaciones de todas las llamadas recibidas (entre 2008 y 2010) al centro de atención telefónica dispuesto para gestionar este tipo de situaciones a través de satélite. Concretamente las incidencias recibidas de cinco compañías aéreas con vuelos nacionales e internacionales, lo que representa el 10% del volumen global de personas que viajan en avión.

En total, se establecieron 11.920 llamadas relacionadas con complicaciones médicas. Según los investigadores, dado el volumen de pasajeros estudiado, esto supone un 16% de los casos. Para simplificar aún más el dato: se produjo una incidencia por cada 604 vuelos. Las más comunes: síncopes y presíncopes (37,4%), problemas respiratorios (12,1%), náuseas y vómitos (9,5%).

La mayoría de las complicaciones se resolvieron satisfactoriamente en el aire y una de cada cuatro personas afectadas por un problema médico requirió una evaluación adicional en un hospital; en un 7,3% de las ocasiones (875), la situación del pasajero obligó a desviar el avión de su ruta. Del total de afectados que necesitaron una nueva observación médica tras el aterrizaje, el 8,6% fueron ingresados y el 0,3 % murieron. Los ingresos hospitalarios se debieron, principalmente, a síntomas de infarto cerebral, problemas respiratorios, cardiacos y ginecológicos y de obstetricia.

Durante el vuelo, las medicaciones más usadas para asistir a pacientes ‘aéreos’ fueron: suero fisiológico, oxígeno, aspirina y antieméticos (para las náuseas). La lista de material médico que debe ir en el avión está regulado, pero es diferente en cada país. Y lo mismo ocurre con la responsabilidad ética de los médicos que van en avión.

Mientras que en la Unión Europea los facultativos están obligados a responder a cualquier emergencia que surja a bordo, en EEUU o Canadá no tienen por qué hacerlo. De hecho, otro dato que se desprende de este estudio es que los médicos pasajeros ofrecieron su ayuda en el 48% de los casos. Y como reflexionan los propios autores de esta investigación, “los médicos deberían ser conscientes de su vital rol como voluntario ante una emergencia en el aire” y, además, proponen “registrar todas las complicaciones médicas que ocurran en un avión, incluyendo el posterior seguimiento” (si han sido ingresados en un hospital).

FUENTE: EL MUNDO (Laura Tardón)

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