Así es el asteroide binario que se ha acercado a la Tierra

En lo que va de año, los astrónomos han descubierto unos 15.000 asteroides, de los cuales 411 son NEOs (‘Near Earth Objects’, objetos próximos a la Tierra) y 42 de ellos son potencialmente peligrosos. Los científicos monitorizan el espacio de manera permanente para intentar encontrar objetos que puedan suponer una amenaza para la Tierra y poder conocer mejor sus características. Esta noche tendrán una buena oportunidad para profundizar en su conocimiento gracias a la aproximación que hará el asteroide ‘1998 QE2’.

Aunque no ha supuesto ningún peligro para la Tierra su acercamiento a nuestro planeta (durante la noche del viernes al sábado, en concreto a las 22.59 del viernes, hora peninsular española, se ha situado a una distancia de casi seis millones de kilómetros) ha sido una buena ocasión para estudiar las características de este objeto de 2,7 kilómetros de diámetro. Esos seis millones de kilómetros equivalen a 15,6 veces la distancia que separa a la Tierra de nuestra Luna.

Gracias a esta visita, por ejemplo, los astrónomos acaban de averiguar que este asteroide tiene su propia luna, que mide unos 600 metros de diámetro. Lo descubrieron al observar una secuencia de imágenes de radar obtenida por los científicos de la NASA con la antena ‘Deep Space Network en Goldstone’ (California), que revelaron que es un asteroide binario.

Según se calcula, de la población de objetos cercanos a la Tierra alrededor del 16% de los asteroides de 200 metros o más grandes son sistemas binarios o triples.

Sin riesgo para la Tierra

“En su punto de máximo acercamiento ‘1998 QE2’ pasará a unos 5,8 millones de kilómetros, a partir de lo cual empezará a alejarse de nosotros. Sigue una órbita elíptica (como todo cuerpo orbitando del Sol) tardando 3,77 años en completar una vuelta alrededor de nuestra estrella“, había detallado a ELMUNDO.es José Luis Galache, astrónomo del Minor Planet Center (MPC), en EEUU.

“Según los datos de los que disponemos ahora mismo, la próxima aproximación más o menos cercana se producirá en el 2119, y será a unos 13 millones de kilómetros, más del doble del acercamiento de este mes”, adelantó el investigador español.

Existen numerosas razones para estudiar la comunidad de asteroides, por lejanos que aparentemente estén: “‘1998 QE2’ no representa ningún riesgo de choque en las próximas décadas, pero no podemos predecir qué pasará en varios siglos. En cualquier caso, cuanto más precisa sea la órbita que calculamos para el asteroide, más lejos en el futuro podemos estudiar su comportamiento y posible acercamiento a la Tierra”, explica Galache.

Imágenes de radar del asteroide. El punto blanco es el satélite.| NASA/JPL-Caltech/GSSRImágenes de radar del asteroide. El punto blanco es el satélite.| NASA/JPL-Caltech/GSSR

Durante la aproximación de este viernes, los astrónomos esperan poder averiguar de qué material está compuesto y qué forma tiene: “Estos datos nos pueden ser útiles en el futuro (muy lejano) en el caso de que supusiera un peligro de impacto. También es necesario estudiar la población de NEOs a grandes rasgos, para lo cual precisamos saber de qué están compuestos estos asteroides y cuáles son sus periodos de rotación. Esta información nos indica el origen de los NEOs (en qué partes del Sistema Solar se formaron), si han sufrido impactos recientes, si algunos de ellos forman parte de una familia (son pedazos de un asteroide progenitor mayor que se rompió en pedazos menores, que ahora observamos como asteroides independientes), etc.”, añade el investigador.

El asteroide ‘1998 QE2’ fue descubierto el 19 de agosto de 1998 desde un observatorio de Nuevo México del Instituto de Tecnología de Massachusetts Lincoln (LINEAR).

En el centro en el que trabaja Galache, el MPC, bajo la autoridad de la IAU (International Astronomical Union o Unión Astronómica Internacional), los astrónomos designan los asteroides recién descubiertos, y los numeran cuando se constata que cumplen los requisitos establecidos. Una vez que un asteroide es numerado, el descubridor o descubridores tienen un plazo de 10 años en el que proponer un nombre a la IAU, la encargada (entre otras cosas) de la nomenclatura de objetos celestes, según explica el investigador. Por el momento, los astrónomos de LINEAR no han sugerido ningún nombre para ‘1998 QE2’.

Mayor interés por los asteroides

José Luis Galache cree que desde la caída el pasado mes de febrero de un meteorito en Rusia que causó cientos de heridos, “hay una mayor concienciación entre el ciudadano de a pie y un mayor seguimiento por parte de los medios de comunicación, lo cual, al menos en EEUU, se ha traducido en un mayor interés por parte de los políticos. Habrá que esperar más tiempo para ver si esto supone un mayor apoyo económico a largo plazo a los proyectos para descubrir y estudiar los NEOs”, señala.

Por lo que respecta al ambicioso plan de la NASA para acercar un asteroide a la Tierra, el científico considera que se trata de “un gran reto tecnológico” aunque, en su opinión, lo más destacable son “las posibles repercusiones filosóficas”. Y es que, según subraya, “sería la primera vez en la Historia de la Humanidad que moveríamos un cuerpo celeste de su órbita, que hasta ese momento había sido gobernada durante miles de millones de años únicamente por las leyes de la gravitación y la acción del Sol. Aunque el asteroide fuese pequeño, el hecho de moverlo me parecería de un peso histórico enorme”, asegura.

En su opinión, “el mayor desafío del proyecto es encontrar el asteroide adecuado. NEOs de ese tamaño (5-8 metros) son dificilísimos de encontrar (4-5 al año), a lo que hay que añadir la dificultad de encontrar precisamente uno que tenga la órbita apropiada para que pueda llegar la nave a él y traerlo de vuelta”, concluye.

FUENTE: EL MUNDO (Teresa Guerrero)

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