‘Servicio de Información Toxicológica, dígame’

Envases de productos de limpieza. | Carlso Díaz

Envases de productos de limpieza. | Carlso Díaz


  • La mayoría de las consultas se produce por ingerir fármacos equivocados
  • Los productos de limpieza son otros de los motivos frecuentes de intoxicación
  • El origen de muchos problemas está en el desorden al colocar los envases

91 562 04 20. Aunque no le suene a primera vista, es probable que este número le sea familiar. Seguro que se ha topado con él en más de una ocasión, repasando el prospecto de un medicamento o la etiqueta de un producto de limpieza. ¿No cae? Un dato le refrescará la memoria. Va siempre acompañado de la siguiente frase: «En caso de sobredosis o ingestión accidental, llame al Servicio de Información Toxicológica».

Carmen Larrotcha es una de especialistas forenses que descuelga el teléfono. Lleva nada menos que 18 años haciéndolo. Y, aunque ya se conoce al dedillo la composición de la mayoría de los lavavajillas del mercado y los fármacos más comunes, sigue cogiendo el auricular con la cautela de quien se enfrenta a lo desconocido.

«Hay que desarrollar cierta mano izquierda para obtener la información importante rápidamente, sobre todo cuando el que llama está muy nervioso o no consigue explicarse», señala.

Lo más habitual, asegura, son las consultas por haber ingerido una dosis doble de un fármaco, un producto de limpieza o un medicamento en lugar de otro, pero nunca se sabe.

Entre las 104.574 personas que pidieron ayuda al servicio el año pasado había quien «se había lavado los dientes con crema para los zapatos» o «había bebido metanol» pensando que era un refresco.

Una cuestión de orden

«He comprobado que, en general, somos bastante desordenados. Colocamos juntos productos que no deberían estarlo, los cambiamos de envase, dejamos medicamentos y limpiadores al alcance de los niños… Y encima, hacemos muchas cosas a oscuras, lo que acaba de complicarlo todo», señala.

Como los accidentes no entienden de calendarios ni jornadas, el Servicio de Información Toxicológica está abierto 24 horas al día y 365 días al año. Pero Larrotcha asegura que, si hay un momento en el que los teléfonos echan humo, es a última hora de la mañana y de la tarde.

«Por la noche, la hora punta dura hasta las 02:30 horas. Trabajamos en parejas y a veces casi ni podemos saludarnos porque hay muchísimas llamadas. La gente se toma la medicación antes de irse a la cama, coge cosas de la mesilla sin encender la lámpara, se levanta después de estar dormido…».

Además, según explica Larrotcha, cuando cae la noche, el servicio también recibe otro tipo de llamadas, que no sólo exigen atención toxicológica. «Vemos algunos intentos de suicidio. A veces no sabemos si son demandas de ayuda y muchas veces comprobamos que hay un problema psiquiátrico detrás», señala.

En esos casos, asegura, un nudo se cierra en su estómago al colgar el teléfono. «Te quedas con la preocupación de si te ha hecho caso, de si ha acudido al hospital», comenta.

Afortunadamente, en bastantes ocasiones la duda se resuelve y, al poco tiempo, recibe una llamada de urgencias en la que le relatan el mismo caso que acaba de escuchar. «El servicio también tiene una línea directa con servicios médicos y con la sala de emergencias de protección civil, así que cuando te llaman por un caso que ya has visto, es un alivio», señala.

Con todo, esta especialista asegura que no suele atender casos graves. «Los hogares son seguros y para que una intoxicación por error traiga consecuencias importantes hay que tener muy mala suerte», explica.

Eso sí, para evitar problemas hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones:

-En primer lugar, llamar siempre al servicio de información toxicológica ante cualquier duda y «aunque parezca una tontería».

-No cambiar los productos de envase para evitar confusiones. Es más fácil llegar a beber lejía si esta se ha ‘recolocado’ en una botella de agua.

-Consumir siempre productos de uso doméstico. Los productos químicos industriales tienen una toxicidad mucho mayor.

-Además, no hay que mezclarlos. Una de las consultas más frecuentes se debe a la combinación de lejía y amoniaco. La reacción química que produce genera unos vapores tóxicos muy fuertes que, a veces, provocan alteraciones en las vías aéreas que requieren atención médica directa.

-Almacenar adecuadamente los productos y mantenerlos fuera del alcance de los niños.

-No dar nunca una medicina líquida directamente a la boca. El contenido puede derramarse e ingerirse accidentalmente.

-Desterrar falsos mitos. La leche, el zumo o el vinagre no son productos ‘milagro’ contra los tóxicos.

‘No sé si mi hijo se ha tragado una pila. ¿Qué hago?’

La llamada más habitual es la de un padre o madre preocupado por una posible intoxicación accidental de su hijo. Una de las preguntas que más se repite es la de ‘No sé si mi hijo se ha tragado una pila. ¿Qué hago?’.

En primer lugar, hay que llamar al Servicio de Información Toxicológica. En casi el 90% de los casos la ingestión no provoca complicaciones y simplemente hay que esperar a su eliminación natural por el tránsito digestivo.

Sin embargo, si aparecen ciertos síntomas, como dolor al tragar o una mayor salivación, es necesaria la atención médica urgente ya que cabe la posibilidad de que la pila se haya enclavado en el esófago.

En cualquier caso, no hay que provocar el vómito y siempre hay que pedir ayuda al Servicio de Información Toxicológica.

FUENTE: EL MUNDO (Cristina G. Lucio)

Share Button

Comments are closed.