Archive for diciembre 27th, 2015

La música de The Beatles, disponible en streaming a nivel mundial

domingo, diciembre 27th, 2015
La música de The Beatles, disponible en streaming a nivel mundial.

La música de The Beatles, disponible en streaming a nivel mundial.

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La música de The Beatles ya está disponible en nueve plataformas de música en línea o «streaming» en todo el mundo, como Spotify, Apple Music y Google Play. Cinco años después de unirse a Itunes Music, la agrupación formada por John Lenon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Star pone a disposición del público en este servicio digital trece álbumes remasterizados y cuatro recopilatorios, según anunciaron en su página web.

Aparte de las tres plataformas mencionadas, canciones como «Hey Jude» o «Help» también se pueden escuchar a partir hoy en Tidal, Deezer, Amazon Prime, Slacker, Microsoft’s Groove y Rhapsody. La compañía Apple Corps, fundada por el grupo de rock, y la discográfica Universal Music optaron por facilitar un acceso general y abierto a la música de The Beatles, en lugar de cerrar un contrato con un solo servicio como ya hicieron con Itunes, cuando su música se unió al «streaming» por primera vez.

Los discos están disponibles para todo el público de estas plataformas, es decir que incluso los usuarios de Spotify o Deezer que no paguen una suscripción podrán escuchar los temas más emblemáticos de la agrupación británica.

The Beatles

The Beatles

Expertos como el cofundador de la página web musical CMU, Chris Cooke, explicó que la razón por la que el grupo ha decido aterrizar por completo en el mundo del «streaming» se debe a que por fin consideran este servicio «muy serio» y «parte significante de la industria». Para Mark Mulligan, de la compañía especializada en análisis de servicios digitales Midia, los publicistas de The Beatles se resistían al «streaming» porque no querían «disminuir posibles ventas de reediciones o recopilatorios al ser un catálogo muy lucrativo».

The Beatles en 1969

The Beatles en 1969

La noticia de la entrada de la banda en los servicios de escucha en línea se produce en un año en el que cantantes como Adele y Taylor Swift rechazaron que su música formara parte de estos servicios y cuestionaran su valor. Ahora, The Beatles tendrá que medirse en Spotify con ídolos de masas actuales como el canadiense Justin Bieber, el interprete más popular de este servicio al contar con 31,7 millones de oyentes mensuales y cuya canción «Sorry» se encuentra en la cima de las canciones más escuchadas, con 3,8 millones de reproducciones diarias.

Cerca de 1,1 millón de personas siguen ya a The Beatles en Spotify, que consiguieron vender en su primera semana en Itunes Music dos millones de sencillos o «singles» y 450.000 álbumes. La banda se separó en 1970 pero su influencia y popularidad se ha mantenido con el paso de los años y ha situado 17 canciones en lo más alto de las listas británicas.

Cuentan con siete premios Grammy, seis discos de diamante, 24 multi-platino y 39 de platino en Estados Unidos y han logrado mantener en el número uno del Reino Unido más álbumes que cualquier otro artista musical, en concreto, quince.

FUENTE: PÚBLICO / EFE

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Las ‘apps’ más utilizadas en 2015 desde el móvil: Facebook y YouTube

domingo, diciembre 27th, 2015
  • Apple también logra situar a dos de sus aplicaciones entre los diez primeros puestos de este ranking. Los mapas, la música y las búsquedas de Google también coronan el listado.
Las 'apps' más utilizadas en 2015: Facebook y YouTube

Las ‘apps’ más utilizadas en 2015: Facebook y YouTube

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Las distintas aplicaciones de Facebook y Google triunfan entre los usuarios de smartphones. Las dos compañías copan la lista de las apps más usadas durante este 2015. Apple también logra situar a dos de sus aplicaciones entre los diez primeros puestos de este ranking.

Según un informe de Nielsen, compañía especializada en medición de audiencias, en 2015 Facebook ha liderado la lista de aplicaciones preferidas por los usuarios. La app de la red social tiene, de media, más de 126 millones de usuarios únicos cada mes, lo que supone un crecimiento del 8 por ciento respecto al año pasado.

La aplicación de YouTube, propiedad de Google, ha quedado en segundo lugar, con más de 97 millones de usuarios únicos mensuales de media, seguida por la de Facebook Messenger, con más de 96 millones de usuarios únicos cada mes y una espectacular subida del 36 por ciento en comparación con 2014.

Esto quiere decir que la compañía de Mark Zuckerberg sube al podio de las apps con más éxito a dos de tres posibles, y en el top 10 logra incluir a una más: Instagram, que obtiene la octava posición, con un crecimiento interanual del 23 por ciento.

En número, sin embargo, gana Google, con un total de cinco apps: Youtube, Google Search, Google Play, Google Maps y Gmail -por este orden-, aunque su crecimiento ha sido bastante discreto, con una horquilla del 3 al 8 por ciento.

Las aplicaciones más usadas de Apple han sido Apple Music y Maps, que ocupan el noveno y décimo puesto, respectivamente, en la lista de las más usadas.

Los datos de este informe se basan en una muestra de 30.000 usuarios propietarios de un smarthpone en Estados Unidos y con más de 13 años. Están representados todos los grandes sistemas operativos (iOS, Android, Windows y BlackBerry).

FUENTE: PÚBLICO / EUROPA PRESS

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Especial Albert Einstein – 100 años de Relatividad General

domingo, diciembre 27th, 2015
Albert Einstein

Albert Einstein

La teoría de Albert Einstein que revolucionó el mundo se publicó el 25 de noviembre de 1915. Te lo contamos todo en este especial, realizado por el Diario El País.

Un especial sobre este Genio realmente espectacular. Os lo recomiendo. Es interesantísimo.

Especial Albert Einstein - 100 Años de Relatividad

Especial Albert Einstein – 100 Años de Relatividad

FUENTE: EL PAÍS

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¿Qué pasaría si no hubiera Luna?

domingo, diciembre 27th, 2015
  • Una de las búsquedas recurrentes de 2015 se pregunta qué habría pasado si la Tierra nunca hubiera tenido Luna. Pero también nos preguntamos qué ocurriría si nuestro satélite desapareciera súbitamente
Esta imagen hecha pública este fin de semana por la NASA muestra la Tierra captada desde la Luna por la sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter). / NASA/GODDARD/ARIZONA STATE UNIVE (EFE)

Esta imagen hecha pública este fin de semana por la NASA muestra la Tierra captada desde la Luna por la sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter). / NASA/GODDARD/ARIZONA STATE UNIVE (EFE)

“Divide y vencerás”, decía Julio César, así que antes de analizar qué pasaría en el caso de que no hubiera Luna (una de las búsquedas más recurrentes de Google en 2015), vamos a dividir la pregunta en dos: ¿qué pasaría si, en el momento actual, desapareciera de pronto y súbitamente la Luna? y ¿qué habría pasado si la Tierra nunca hubiera tenido Luna?

¿Qué sucedería si desapareciera de pronto la Luna?

Imaginemos la Tierra en la actualidad: ¿qué sucedería si hiciéramos desaparecer repentinamente la Luna? ¿Cómo se vería afectada la vida en la Tierra? El efecto más inmediato del que nos percataríamos es que las noches serían totalmente oscuras, habrían desaparecido las fases lunares, y todas las noches serían noches de “luna nueva”, noches sin luna. Sería el sueño de todo astrónomo, ya que podríamos disfrutar, sin ser deslumbrados por la luz lunar, de las estrellas, la Vía Láctea y de otras maravillas del cosmos. Dejarían también de producirse los eclipses solares y los lunares. Además, desaparecería todo el romanticismo y misterio asociado a nuestro satélite y que ha inspirado tantas canciones, poemas, cuentos, novelas, y a tantos artistas, pero… ¿sólo sucedería eso si nuestro satélite desapareciera de pronto? ¡Por supuesto que no!

1- Adiós a las mareas tal y como las conocemos

Un efecto que apreciaríamos a corto plazo sería la desaparición de las mareas debidas a la gravedad de la Luna. Nuestro planeta tiene un 70% de su superficie cubierta de agua líquida en forma de mares y océanos. La Luna ejerce una fuerza de atracción gravitatoria sobre dicha corteza líquida deformándola y produciendo oscilaciones cíclicas ligadas a la rotación de la Tierra con una frecuencia aproximada de medio día. Es cierto que el tirón gravitatorio del Sol produce también una deformación de los océanos terrestres, pero su efecto es aproximadamente la mitad de fuerte que el lunar, así que, sin la presencia de la Luna, seguirían produciéndose mareas en la Tierra, pero mucho más débiles, básicamente serían como un oleaje suave. Como consecuencia de la desaparición de las mareas lunares, las corrientes oceánicas se debilitarían y las aguas tenderían a estancarse, perdiendo las orillas de los mares su sistema de drenaje y limpieza natural debida al avance y retroceso de las aguas. El agua oceánica tendería a redistribuirse tomando dirección hacia los polos y también aumentaría el nivel del mar en las costas. La consecuencia de todo esto sería un cambio drástico del clima de la Tierra.

2- Adiós a un eje de rotación estable

El movimiento de la Luna alrededor de la Tierra está sincronizado, es decir, esta tarda el mismo tiempo en rotar alrededor de sí misma que en girar alrededor de la Tierra, es por eso que siempre vemos la misma cara de la Luna, y la otra permanece oculta desde nuestro planeta. El movimiento orbital de la Luna alrededor de la Tierra estabiliza el eje de rotación de la misma manteniendo su inclinación fija en unos 23 grados respecto al plano de su órbita (esta inclinación, es la responsable de que existan las estaciones tal y como las conocemos).

Se podrían producir veranos con temperaturas que superarían los 100 grados, e inviernos con temperaturas por debajo de los -80 grados

El eje de rotación de la Tierra realiza un movimiento circular estable llamado “precesión” que es el que mantiene dicha inclinación fija. El eje terrestre tarda unos 26.000 años en completar este movimiento circular. Sin la Luna, la precesión terrestre se ralentizaría, con lo que el eje de rotación terrestre perdería su estabilidad, como cuando una peonza comienza a bambolearse a punto de caer, pudiendo variar su eje de forma caótica entre los 0 y los 90 grados. Esto produciría de nuevo un cambio climático a escala global, que podría producir veranos con temperaturas que superarían los 100 grados, e inviernos con temperaturas por debajo de los -80 grados. En el caso más extremo, el eje de rotación terrestre podría alinearse directamente hacia el sol, lo que haría que zonas del planeta estuvieran bajo una permanente insolación y otras en permanente oscuridad. Las gigantescas diferencias térmicas entre una mitad y la otra de la Tierra producirían vientos extremos con velocidades de más de 300 kilómetros por hora y otros fenómenos meteorológicos dramáticos.

3- Adiós a muchas de las especies y plantas terrestres

La desaparición de la Luna afectaría también a la vida en la Tierra. El efecto más inmediato sería de nuevo la desaparición de la propia luz solar reflejada por la Luna, que alteraría los ritmos biológicos de muchas especies animales y vegetales que se han adaptado y evolucionado bajo la presencia cíclica de la luz lunar. Muchas especies deberían adaptarse de forma súbita a la oscuridad total de las noches sin luna.

Las condiciones de flujos y corrientes necesarias para que se desarrollara la vida en los océanos primitivos seguramente no se habrían dado

La desaparición de las mareas lunares afectaría sobre todo a las especies adaptadas a los flujos y corrientes marinas, como las que viven en las costas a las que el flujo de las mareas provee de nutrientes, o las que habitan mares y océanos, habituadas a las actuales pautas de las corrientes marinas.

Los drásticos y globales cambios climáticos, debidos a la desaparición de las mareas y a la desestabilización del eje de rotación de la Tierra, serían los que producirían las consecuencias más terribles sobre la vida terrestre. Los ritmos vitales de todas las especies animales y vegetales se verían alterados por estos cambios climáticos: las migraciones, la época del celo, la hibernación, etc. El crecimiento de las plantas se vería también afectado por las variaciones térmicas extremas. Muchas especies serían incapaces de adaptarse, produciéndose extinciones masivas de plantas y animales. En el caso muy extremo, visto antes, de que el eje de rotación terrestre acabara apuntando hacia el sol la vida en la Tierra tal y como la conocemos sería imposible en cualquiera de los dos hemisferios, y sólo sería quizá viable en el ecuador, entre los hemisferios ardiente y helado del planeta.

¿Qué habría pasado si la Tierra nunca hubiera tenido Luna?

Para poder analizar bien este supuesto veamos primero cómo creemos que se formó la Luna alrededor de la Tierra primitiva.

1- La formación de la Luna

La Tierra se formó hace unos 4.600 millones de años a partir del disco de gas y polvo que dio lugar al Sol y al resto de cuerpos del Sistema Solar. Creemos que la Luna se formó unos 100 millones de años después tras un violento impacto contra la Tierra de un cuerpo, del tamaño de Marte, conocido como Theia. El enorme impacto arrancó parte de la Tierra primigenia, que por entonces era una esfera de magma, y lo colocó en órbita terrestre.

La Luna se formó unos 100 millones de años después que la Tierra, tras un violento impacto de un cuerpo, del tamaño de Marte, conocido como Theia

El recién creado sistema Tierra-Luna comenzó a ejercer una atracción gravitatoria mutua. Dicha atracción produjo (y sigue produciendo) la disipación de una enorme cantidad de energía debida a la fricción de los océanos con los fondos marinos durante las idas y venidas de las mareas. Como consecuencia de dicha disipación la velocidad de rotación de la Tierra se ha frenado desde unas 6 horas que duraba el primitivo día terrestre sin Luna hasta las 24 horas actuales (en la actualidad la Luna sigue frenando la rotación de la Tierra a una tasa de unas 1.5 milésimas de segundo cada siglo). Para compensar esta disminución en la velocidad de rotación de la Tierra, la energía de rotación lunar debe aumentar, lo que produce un paulatino alejamiento de la misma de la Tierra a una velocidad de unos 3,82 centímetros cada año.

No sabemos la distancia exacta a la que estaba la Luna de la Tierra cuando se formó, pero sabemos que estaba a una distancia mucho menor que la actual (384.400 kilómetros) con lo que podría verse en el cielo con un tamaño unas 10 o 20 veces mayor que la Luna actual. Esta cercanía produciría unas mareas mucho más intensas que las actuales, que podrían incluso afectar al magma terrestre y proporcionar una energía extra para calentar los elementos radiactivos presentes en la primitiva Tierra. Estas intensas mareas fueron posiblemente muy importantes para mezclar y remover las aguas de mares y océanos, lo que habría acelerado y posibilitado el origen y evolución de la vida hace unos 3.800 millones de años.

2- Una Tierra sin Luna

Ahora que ya sabemos cómo se formó la Luna y qué efectos tuvo sobre la primitiva Tierra podemos preguntarnos qué habría pasado si el cuerpo conocido como Theia nunca hubiera chocado contra la Tierra en formación desgajando un trozo de la misma. ¿Qué sería entonces de una Tierra sin Luna? Ya hemos visto que los efectos de marea gravitatoria entre la Luna y la Tierra han frenado la velocidad de rotación terrestre desde las 6 horas originales hasta las 24 horas actuales. Si la Luna nunca se hubiera formado, los únicos efectos de marea existentes habrían sido los debidos al Sol, mucho más débiles que los lunares, por lo que la rotación terrestre sería de 8 horas actualmente.

No sabemos la distancia exacta a la que estaba la Luna de la Tierra cuando se formó, pero sabemos que estaba a una distancia mucho menor que la actual

Cuanto mayor es la velocidad de rotación de un planeta mayores son los vientos que se producen en él. Así, si el día terrestre durara sólo 8 horas, los vientos típicos en la Tierra alcanzarían los 160-200 kilómetros por hora. Las mareas, además, al ser sólo debidas al Sol serían mucho más suaves, por lo que las condiciones de flujos y corrientes necesarias para que se desarrollara la vida en los océanos primitivos seguramente no se habrían dado, o se habrían dado unos cientos de millones de años más tarde, retrasando el origen y posterior evolución de la vida terrestre. Sabemos ya que, sin la Luna, la inclinación del eje de rotación terrestre no sería estable, lo que produciría variaciones extremas de temperatura y cambios climáticos, por todo ello, en una Tierra sin Luna seguramente no existirían formas de vida compleja en la actualidad y, cuando finalmente surgieran, tendrían con toda probabilidad una biología muy diferente a la que conocemos.

Si, a pesar de todo, se llegara a desarrollar vida compleja e inteligente en una hipotética Tierra sin Luna todo sería muy diferente. No existirían, por ejemplo, los calendarios basados en las fases lunares, que ayudaron a nuestra especie a entender y dominar la agricultura, la caza, y los ciclos biológicos y a construir, en suma, nuestra civilización. La tecnología y la ciencia en esta Tierra sin satélite serían también muy distintas. Mediante el estudio de las fases lunares se logró determinar la distancia Tierra-Luna, sus tamaños, la distancia de la Tierra al Sol, los tamaños y distancias de otros cuerpos del Sistema Solar, y otras distancias del universo que nos han colocado en nuestro verdadero lugar en el cosmos: una mota de polvo alrededor de una estrella del montón en los suburbios de una de las miles de millones de galaxias del universo. Este conocimiento no habría sido posible en una Tierra sin Luna.

Sin la presencia de la Luna seguirían produciéndose mareas en la Tierra, pero mucho más débiles, básicamente serían como un oleaje suave

Afortunadamente para nosotros Theia sí chocó contra la Tierra y formó nuestro satélite y, es muy poco probable que este desaparezca de repente. Sabemos, sin embargo, que existen muchos planetas girando alrededor de otras estrellas desprovistos de luna, con condiciones, y quizá vida, que nos parecerán extrañas y exóticas. Los terrestres podemos respirar tranquilos, tenemos Luna para mucho tiempo pues no conseguirá escapar jamás a la atracción gravitatoria terrestre, a pesar de estar alejándose poco a poco de nosotros. Es más, creemos que dentro de unos 5.000 millones de años, cuando el Sol esté en su fase final de vida y se convierta en una estrella gigante roja, la Luna se frenará y volverá a acercarse a la Tierra. Será la fricción de nuestro satélite con la atmósfera más externa del gigantesco Sol rojo, dentro de la que se encontrara inmersa la Luna, la que la frene. El tamaño de la Luna crecerá de nuevo en los cielos de la Tierra hasta que la fuerza gravitatoria terrestre la fragmente en un último y mortal abrazo. Dejaremos entonces de disfrutar de las hermosas fases lunares para siempre, pero un anillo compuesto por millones de fragmentos de lo que fue nuestro satélite brillará en las noches y días terrestres…si para entonces queda algún ser vivo para contemplarlo.

FUENTE: EL PAÍSPablo Santos Sanz. Investigador del Departamento del Sistema Solar en el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC

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Así avanza la lucha contra el cáncer

domingo, diciembre 27th, 2015
  • La combinación de medicamentos y el inicio de estudios para lograr nuevos fármacos en los casos más graves son clave para intentar frenar actualmente los procesos cancerosos
Muestra de células de una persona con leucemia mielocítica aguda. / Peter Maslak (ASH)

Muestra de células de una persona con leucemia mielocítica aguda. / Peter Maslak (ASH)

La investigación en oncología avanza a pequeños pasos. El congreso de la Sociedad Americana de Hematología (ASH) que se celebró hace unas semanas fue una prueba de ello. Más que un tratamiento revolucionario, los logros son nuevos fármacos que aportan mejoras importantes, aunque en su mayoría no definitivas, a tratamientos actuales. La sesión especial dedicada a tumores hematológicos del congreso fue una buena muestra de estos abordajes.

Fármacos plurivalentes. En lo que se denomina medicina personalizada, las mutaciones o las proteínas características de un cáncer determinan el tratamiento a recibir. Es el caso, por ejemplo, del ibrutinib (Janssen), que ha aprobado en EE UU para su uso para tratar leucemia linfática crónica y el linfoma de células de manto. La base de esta plurivalencia es que en ambas neoplasias interviene una proteína fundamental para los linfocitos B, cuyo bloqueo frena el tumor.

En el congreso se presentaron datos sobre su uso en personas de más de 65 años con leucemia linfática crónica (LLC), que ha publicado New England Journal of Medicine. Se probó como tratamiento de primera línea (lo primero que se da, la terapia de choque inicial), y sus resultados fueron «lo más espectacular» que los especialistas han visto, en palabras de Francesc Bosch, coordinador del grupo español para el estudio de la enfermedad. «Es un tratamiento oral de baja toxicidad que se ha probado en 300 pacientes dentro del estudio Resonate. Da respuesta en el 95% de los pacientes a los 18 meses. Solo el 5% ha progresado. Supone un cambio de paradigma en el control de la enfermedad» y en el grupo de población más afectado. El estudio comparó este medicamento con el clorambucilo, la quimioterapia usada actualmente. Fue superior en todos los indicadores, como el de la supervivencia global a los dos años, que fue del 98% frente al 85% del tratamiento que se usa actualmente.

Los datos también son muy buenos si se compara con el tratamiento estándar (el temsirolimus de Wyeth) en el linfoma de células del manto (una capa de los ganglios), dijo Dolores Caballero, del hospital Universitario de Salamanca. En un artículo preparado para ser publicado por The Lancet, el ibrutinib obtuvo una tasa de respuesta completa en el 18,7% de los pacientes, frente a ninguna del anterior medicamento. Las respuestas parciales fueron, respectivamente, del 53% y el 40%. Caballero no descarta que este fármaco pueda usarse en otras patologías que afecten a las células B.

Añadir usos a fármacos ya existentes. Esto se ensaya cuando aparecen datos que indican que un medicamento ya aprobado y que se está empleando para una enfermedad, puede funcionar en otras. Por ejemplo, en Orlando, Sébastien Maury presentó datos del estudio GRAALL-R que demostró la utilidad de añadir rituximab (Genentech) a la terapia ya existente para leucemia linfoblástica aguda (quimioterapia). En este caso se pasó de una probabilidad de recaída del 30,5% al 18%, y un 65% de los pacientes estuvieron dos años libres de recaídas, frente al 52% que se conseguía antes. En este caso, el fármaco añadido no era nuevo. El rituximab ya estaba aprobado para tratar otras enfermedades, como leucemia linfática crónica y linfoma no Hodgkin.

La aportación de la genética.

Hay que tratar menos, pero hacerlo mejor. Ante la agresividad de algunas de las terapias oncológicas, los médicos proponen limitarlas a los casos en que se sepa que van a funcionar. Las mutaciones son clave en este aspecto. Por ejemplo, el 30% de los pacientes que tienen leucemia mieloide aguda presenta una que hace que respondan muy mal al tratamiento estándar. Un ensayo (CALGB 10603) que añadía un fármaco nuevo (midostaurin, de Novartis) a la terapia con quimio, que presentó Richard Stone, del Dana Farber Cancer Institute, demostró que la supervivencia media pasó de 26 a 74,7 meses. Pero esto solo se ha comprobado en las personas con una mutación concreta.

Monoterapias en casos sin opciones terapéuticas. Salvo por cuestiones de procedimiento (los fármacos se prueban primero solos para asegurar su seguridad), lo normal es que las novedades lleguen al añadirlos a terapias ya existentes. «Las vías de señalización de un tumor no son únicas», explica Francesc Bosch, del Instituto de Oncología Baselga, «y cuantas más ataquemos mejor será». Por eso, inmediatamente cuando se presentan datos del uso de un fármaco en monoterapia, los investigadores advierten de que el futuro estará en su uso conjunto con otros. Pero antes hay que probarlos aislados. Pasa con los más nuevos, como el daratumumab (Janssen), aunque casi a la vez se presentaron informes sobre su uso aislado o con otros para el mieloma múltiple. También ha sucedido con el venetoclax (Roche y Abbvie) para la leucemia linfática crónica. Se empleó en pacientes ya resistentes, y se obtuvieron respuestas en el 79,4% de los 107 pacientes. De ellos, los buenos resultados se mantuvieron un año en el 84,7%.

El venetoclax puede resumir varias de las tendencias en investigación ya apuntadas. Es eficaz cuando hay una cierta mutación, y se está probando en varias enfermedades (mieloma, LLC, linfoma no Hodgkin, leucemia mieloide aguda). Aunque se ensayó en monoterapia, su futuro está en añadirlo a los regímenes ya existentes.

«Las vías de señalización de un tumor no son únicas y cuantas más ataquemos mejor será»

Estratificación por edad.

En muchos cánceres hematológicos, la edad es fundamental. Por ejemplo, el ibrutinib para LLC se probó solo en mayores de 65 años, o el CTL019 (Novartis) se ha ensayado en leucemia linfoblástica aguda en niños, con resultados como un 93% de remisión completa de la enfermedad.

Cronificación. Actualmente, ninguno de los ensayos consigue una curación de todos los pacientes. Como mucho, eso sucede solo con algunos. Mejorías como aumentar unos meses el tiempo entre recaídas pueden parecer menores para los no afectados, pero no lo es para los pacientes. Tampoco para los investigadores. Estos pequeños pasos nunca se consideran definitivos, sino un avance para mejorar el producto o su aplicación de cara a eliminar, en un futuro, la enfermedad.

Aun así, hay excepciones. El congreso ha recibido los últimos datos de los estudios GREEN y CLL11, que evalúan otro anticuerpo monoclonal, el obinutuzumab (Roche) para leucemia linfática crónica, la más frecuente de este grupo de neoplasias hematológicas. En ambos se prueba este fármaco con dos quimioterapias ya conocidas. En el GREEN, con clorambucilo; en el CLL11, con bendamustina. En el CLL11 se demostró que añadir el medicamento aumentaba hasta casi cuatro años el tiempo que los pacientes pasaban sin recibir nueva medicación.

Con el GREEN los resultados son lo más posible a una curación en parte de los voluntarios: se consiguió que el 28% de los enfermos negativizaran el cáncer en médula, y que el 59% lo hiciera en sangre.  Es decir, no se detectaron células cancerosas. Es mucho, pero quedaría el otro 70% por llegar a ese estado de curación.

EL PAÍS ha acudido a este congreso invitado por Janssen.

FUENTE: EL PAÍSEmilio De Benito

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