Archive for mayo 5th, 2014

¿Estamos preparados para contactar con una inteligencia extraterrestre?

lunes, mayo 5th, 2014

El estudio sugiere que la especie humana todavía no está preparada para contactar con una supuesta civilización alienígena. / José Antonio Peñas/Sinc

El estudio sugiere que la especie humana todavía no está preparada para contactar con una supuesta civilización alienígena. / José Antonio Peñas/Sinc

  • Los científicos del proyecto SETI son conocidos por rastrear posibles señales alienígenas, pero ahora, además, se están planteando enviar mensajes desde la Tierra advirtiendo de nuestra posición. Un investigador de la Universidad de Cádiz cuestiona esta idea a la vista de los resultados que arroja una encuesta entre universitarios, donde se desvela el desconocimiento general que existe sobre el cosmos y la influencia de la religión a la hora de abordar estos temas.

El proyecto de búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) es una iniciativa que comenzó en los años 70 con el patrocinio de la NASA, pero que ha evolucionado hacia una colaboración de millones de internautas para el procesamiento de los datos del radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), con el que se efectúa el rastreo espacial.

Ahora los miembros de este controvertido proyecto pretenden ir más allá y no solo buscar señales alienígenas, sino enviarlas también desde la Tierra de forma activa (active SETI) para que las detecten posibles civilizaciones extraterrestres. Astrofísicos como Stephen Hawking ya han advertido del riesgo que esto supone para la humanidad, ya que podría favorecer la llegada de seres con una tecnología más avanzada y dudosas intenciones.

El conocimiento que el público formado tiene del cosmos y de nuestro lugar en él aún es escaso, según el estudio

Las implicaciones éticas y sociológicas de esta propuesta han sido analizadas por el neuropsicólogo Gabriel G. de la Torre, profesor en la Universidad de Cádiz y participante en proyectos como Mars 500 o alguno de psicología espacial financiado por la Agencia Espacial Europea, quien se pregunta: “¿Se puede tomar una decisión así en representación de todo el planeta? ¿Qué sucedería si tiene éxito y ‘alguien’ recibe nuestra señal? ¿Estamos preparados para un contacto de ese tipo?”.

Para responder a estas preguntas, el profesor ha enviado un cuestionario a 116 estudiantes universitarios de EE UU, Italia y España. Mediante la encuesta ha valorado sus conocimientos de astronomía, su grado de percepción del entorno físico, su opinión sobre el lugar que las cosas ocupan en el cosmos, así como cuestiones de tipo religioso –“¿Crees que Dios creó el universo?”, por ejemplo– o sobre la probabilidad de contacto con extraterrestres.

Los resultados, que publica la revista Acta Astronautica, indican que, como especie, la humanidad todavía no está preparada para tratar de contactar activamente con una supuesta civilización alienígena, ya que faltan conocimientos y preparación entre la gente. Por este motivo se recomienda a los investigadores de SETI que busquen estrategias alternativas.

La mejor herramienta, la educación

“Este estudio piloto viene a demostrar que el conocimiento que el público general de cierto nivel educativo tiene del cosmos y de nuestro lugar en él es aún escaso, por lo que se debe promover más una consciencia cósmica –donde nuestra mente sea cada vez más consciente de la realidad global que nos rodea– a través de la mejor herramienta de la que disponemos: la educación”, subraya De la Torre. “En este sentido, nos hace falta un nuevo Galileo que abra este camino”.

De los cuestionarios, que pronto estarán disponibles on line para todo el mundo, se deduce que los universitarios y el resto de la sociedad desconocen muchos aspectos astronómicos, a pesar de los enormes avances de la ciencia y la tecnología. También se revela que la mayoría de la gente juzga estos temas según su creencia religiosa y que confiaría en los políticos en el caso de que hubiera que resolver una gran crisis a escala planetaria.

“En cuanto a nuestra relación con una posible vida inteligente extraterrestre, no deberíamos basarnos en referentes morales de pensamiento, ya que estos patrones están muy influidos por la religión. ¿Por qué unos seres más inteligentes deben ser ‘buenos?”, añade el investigador, quien considera que este asunto no debería ser monopolizado por un puñado de científicos: “Realmente se trata de un tema global con un fuerte componente ético en el que participamos todos”.

Referencia bibliográfica:

Gabriel G. De la Torre. “Toward a new cosmic consciousness: Psychoeducational aspects of contact with extraterrestrial civilizations”. Acta Astronautica 94 (2): 577–583, 2014.

FUENTE: SINC

Share Button

El 60% de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento

lunes, mayo 5th, 2014

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. / Fotolia

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. / Fotolia

  • La revista The Lancet Psychiatry publica para su lanzamiento un especial sobre suicidio.

  • Uno de los estudios recogidos muestra los factores psicológicos que contribuyen a un comportamiento suicida y revela que alrededor del 60% de las personas que piensan en suicidarse o lo han intentado no cuentan con ningún tipo de ayuda.

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que hoy se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

Según Rory O’Connor, investigador de la institución escocesa, “a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental”, añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas”.

Biomarcadores para predecir el riesgo

La teoría del estrés-diátesis de suicidio explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, “dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida”.

El impacto del duelo en el suicidio

Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.

Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, “tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.

Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Factores de riesgo

Las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las estrategias más eficaces para prevenir el suicidio son la restricción del acceso a los medios de suicidio, como sustancias tóxicas y armas de fuego; la identificación y tratamiento de las personas que sufren trastornos mentales y consumo de sustancias; la mejora del acceso a los servicios de salud y la asistencia social; y la cobertura responsable de las noticias sobre suicidios en los medios.

FUENTE: SINC

Share Button